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Se conocieron los resultados de las pruebas PIRLS, la más prestigiosa en lectura en escuela primaria, y otra vez los chicos argentinos quedaron entre los últimos puestos de la tabla.

En este caso, participaron solo los alumnos de la Ciudad de Buenos Aires y se ubicaron en el puesto 46 sobre 61 distritos evaluados, entre países y ciudades. Por arriba quedaron algunas de las naciones con más tradición cultural. Por debajo, países como Trinidad y Tobago, Malta, Irán y Emiratos Arabes Unidos, entre otros.

Las pruebas PIRLS (Progress in International Reading Literacy Study) son realizadas, cada cinco año, por la Asociación Internacional para la Evaluación Educativa (IEA), una organización multinacional con sede en Amsterdam, Holanda. La primera edición fue tomada en el año 2001 y ésta es la primera vez que participa la Ciudad Buenos Aires, que fue el único distrito argentino que formó parte de la evaluación.

Los resultados que se conocieron ayer corresponden a la prueba hecha durante 2016 a 319.000 estudiantes de cuarto grado de todo el mundo, entre ellos 4.436 chicos porteños pertenecientes a 149 escuelas, públicas y privadas. La ciudad de Moscú, Rusia y Singapur encabezaron el ranking.

Los especialistas de PIRLS evalúan a los chicos de cuarto grado porque entienden que es el momento de la escolaridad en el que ya deberían haber aprendido a leer y deberían poder usar los textos para empezar a estudiar.

La prueba PIRLS establece un “puntaje de referencia” (o escala de PIRLS) que es de 500 puntos. Corresponde a la media de la primera vez que se tomó esta evaluación internacional, allá en 2001. La idea es ver cómo están los diversos países con respecto a esa media, y cómo van evolucionando con el tiempo. La Ciudad de Buenos Aires obtuvo, en esta última edición, 480 puntos.

De acuerdo al extenso informe de los especialistas de IEA, la Ciudad estuvo entre los distritos que muestran “un promedio significativamente menor que la media” en comprensión de textos. Hay datos preocupantes, entre ellos que un 17% de los chicos de Capital ni siquiera llegaron al nivel mínimo de comprensión de lectura. Y apenas un 3% pudieron interpretar, evaluar y criticar el contenido de los textos.

Fuente: Clarín

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