Hace tan sólo unas horas, el ministro de Seguridad bonaerense volvió a la carga con un nuevo escándalo. En medio de una de las crisis más grandes que ha sufrido el gobierno desde su asunción en diciembre de 2015, decidió tomarse unos días de vacaciones para irse a las paradisíacas playas del Brasil, donde aprovechó para asistir a la final de la Copa Sudamericana, en la que su equipo predilecto, Independiente de Avellaneda, jugaba contra el Flamengo.

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Más allá de que, estrictamente, se encuentra de licencia, Ritondo habría hecho valer su rol de vocal en la comisión directiva para obtener plateas de privilegio y acceso al vestuario.

Pocas horas después del histórico triunfo de su equipo, tuvo la prerrogativa de que un dirigente del club le acerque la copa al dormitorio del hotel en el que se alojaba. Ni lerdo ni perezoso, decidió tomarse una foto con ella y publicarla en las redes sociales.

En ese instante, ocurrió lo que el ministro jamás imaginó: en el reflejo del lustrado trofeo se observa a un acompañante semi desnudo sentado en una cama matrimonial. Inmediatamente, las acusaciones se dispararon hasta alcanzar un irónico clímax. Hubo quienes, en defensa de Cristian Ritondo, aseguraron que se trataba de Ian o de Bautista, sus hijos, y otros que, quizá mejor informados, aseguraron que ambos hijos se encontraban en Buenos Aires en la noche de la final de Copa Sudamericana.

Nuevamente, Ritondo vuelve a quedar en el ojo de la tormenta. Mientras intenta escapar de una espesa avalancha de denuncias y causas judiciales que se le acerca peligrosamente, cae insólitamente una y otra vez preso de sus propios furcios. Esta vez decidió darle la espalda a la gobernadora, que se debatía entre una provincia paralizada y una Legislatura tomada, y a su líder político Mauricio Macri, que tuvo que suspender la sesión del Congreso ante los violentos enfrentamientos que, en las calles, libraban los militantes y las fuerzas de seguridad.

Él, que como ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, tenía la obligación de estar en la oficina impartiendo órdenes precisas, dejó a su cartera acéfala para ir a disfrutar un partido de fútbol y tardes de sol en las playas de Brasil junto a una semidesnuda acompañante que, a juzgar por las fotografías, apenas superaba la mayoría de edad.

A raíz de la polémica que generó esta publicación, desde el círculo íntimo del ministro deslizaron la versión de que en realidad el joven del reflejo sería el hijo de Ritondo y que la foto habría sido sacada en su propio hogar. En este caso, la pregunta obvia es cómo llegó la Copa Sudamericana al dormitorio de su casa.

Fuente: Real Politik

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