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Opinión

1460 días

4 años.

1460 días.

La cuenta empezó el 10 de diciembre de 2015, en que finalmente muchos asumimos la derrota. Con miedo, con expectativas quizás, comenzamos a caminar el primer mandato de Mauricio Macri, ganador del ballotage con apenas un punto y medio. La cuenta termina este año, en la misma fecha, en que asumirá Alberto Fernández, abogado peronista, ganador de las elecciones generales del 27 de octubre, marcando así el ansiado regreso del peronismo a la Casa Rosada. Lo acompaña Cristina Fernández de Kirchner, hoy vicepresidenta electa, ex presidenta por dos períodos consecutivos, adorada por muchos y odiada por otros.

Estos días leí a muchos compañeros y compañeras analizando el porcentaje del escrutinio provisorio como si de una derrota se tratara. Sí, esperaban una diferencia más abultada teniendo en cuenta el resultado de las primarias de agosto y las medidas que Macri tomó y que causaron un aumento del dólar y la consecuente devaluación. Pero desde agosto a octubre hay poco más de un mes y medio y eso en este bendito país, es mucho tiempo, porque puede pasar de todo.

En el transcurso de ese tiempo, el presidente Macri decidió darse un baño de pueblo, cosa que hasta el momento había desdeñado confiando en el paraguas protector de medios y redes sociales. Apeló al discurso de un opositor (como si se le pudiera creer!) y desplegó un abanico de frases que estaban destinadas a captar el voto de derecha, incluyendo las palabras “Venezuela”, “República en peligro”, “Narcoestado”. Prometió trabajo, ahora sí incremento del poder adquisitivo, y si lo dejaban dos semanas más, seguro volvía a hablar de Fútbol para Todos. A la par de estas acciones, le dio manija en las redes a sus seguidores más radicalizados con la posibilidad de un fraude dando consejos insólitos acerca de la fiscalización.

“ No se pudo Mauricio”

No se pudo Mauricio. No alcanzó para ganar pero sí para engrosar su porcentaje y habilitar al arco de periodistas oficialistas a hablar prácticamente de un empate lo cual a todas luces, es un verso monumental.

El triunfo de Alberto por otro lado, y con el correr de los días y las emociones aquietadas, empieza a sentirse con el sabor de la épica. Ganamos, contra todo pronóstico. Ganamos contra los medios de comunicación monopólicos y el periodismo disciplinado a base de pauta. Ganamos una elección contra los millones que puso el FMI para garantizar fuga. Ganamos los laburantes, los desocupados, los jóvenes. Ganó la esperanza, el sueño, el poder volver a organizar nuestras vidas, el poder expresarnos libremente, contra la tristeza, la incertidumbre, que nos ofrecían.

“Esto recién comienza”

¿Será fácil? No. Tenemos aún mucho por hacer. Esto no se terminó en ganar una elección por un porcentaje nada despreciable que seguramente después del escrutinio definitivo se ampliará. Esto recién comienza.

Hay que militar. Militar con la verdad, la memoria y la justicia como bandera rectora y el Estado de Derecho y las garantías constitucionales también. Alberto, y nosotros como militantes de un proyecto político con justicia social tenemos por delante el desafío de una oposición concentrada, que pronto va a organizar sus internas, y que cuenta con diputados y senadores en el Congreso Nacional. Acá veremos a nuestro presidente electo poniendo en práctica una de sus principales virtudes, la rosca y la negociación política. Sus antecedentes inmediatos los tenemos en el gobierno de Néstor Kirchner y el más cercano, en la unión de todo el peronismo en el Frente de Todos, lo cual desembocó en el triunfo. Cristina se corrió, sí, y reconoce en Alberto al compañero que liderará la reconstrucción.

“Enamorar, conquistar, más nunca bajar las banderas”

Tenemos en frente a una porción de la sociedad para la cual Alberto también gobernará, que ha quedado empoderada, que está descubriendo la organización en la calle y se solaza en el odio al otro. A ellos también el presidente electo deberá conquistarlos, porque más allá del núcleo antiperonista, hay también gente en ese porcentaje obtenido por Cambiemos que algún día votó otra cosa.

Enamorar, conquistar, más nunca bajar las banderas. Hablar de seguridad para no cederle el debate a la derecha y para que los ciudadanos puedan gozar de sus derechos en plenitud, más no convalidar políticas de persecución o hacer demagogia punitivista.

Enamorar sin resignar los ideales. No va a ser fácil para nada, pero tenemos que poder hacerlo, y debemos hacerlo, tenemos la obligación de ser optimistas y de no retroceder ni para tomar impulso, porque todos desde nuestro lugar somos militantes. 1460 días de una noche oscura que se está terminando, donde miles se cayeron del sistema, donde muchos ya no están, ya termina y está saliendo el sol compañeros y compañeras.

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