Francia paralizada por los intentos de Macron de recortar las jubilaciones

El mandatario galo enfrenta una masiva movilización social. Las protestas y las huelgas en contra de la polémica reforma del sistema de jubilaciones dejaron casi paralizado el transporte público del país. 

El quinto día consecutivo de marchas contra la reforma de las jubilaciones que quiere llevar adelante el gobierno del presidente de Francia, Emmanuel Macron ha sido con pocos trenes y metros en circulación y más de 500 kilómetros de atascos en las carreteras de la región parisina.  

La plataforma llena en la estación Gare Saint-Lazare, esperando por las pocas unidades en circulación (Reuters)

Durante la mañana del lunes, siete de los 25 depósitos de autobuses amanecieron bloqueados por huelguistas, por lo que apenas un tercio de los buses que circulan en tiempo normal en París pudieron salir a las calles.  

La primera manifestación se llevó a cabo el día jueves, y congregó a 800.00 personas en todo el país, un número que además excedió las expectativas de las propias organizaciones, donde la masividad superó movimientos sociales de 1995, 2003 y 2010.  

Las manifestaciones rechazan una reforma de jubilaciones que propone unificar los 42 regímenes de jubilación que están vigentes en Francia. El régimen general cubre el 68% de la población activa, pero también existe un estatuto especial para que empleados públicos y 40 regímenes especiales firmados por empresas que incluye a sectores de ferroviarios y trasportistas de París, que permiten jubilarse más temprano o con mejores condiciones.  

Los manifestantes protestan durante la huelga contra la reforma de las pensiones, en Marsella (Francia).

Por su parte, el gobierno busca crear «un sistema universal de puntos», donde cada euro contribuido otorgará el derecho a recibir la misma prestación. Actualmente las características de cada trabajo son tenidas en cuenta a la hora de determinar la cantidad a cobrar. La reforma que propone Macron eliminaría esta especificidad.  

El mecanismo galo es uno de los más generosos de toda Europa, lo cual explica que el nivel de pobreza en acciones sea uno de los más bajos. Pero, según especialistas, el sistema está quebrado y tiene un déficit de 17.000 millones de euros. Tras varios intentos fallidos en los últimos años para modificar el marco de las jubilaciones, los franceses están a favor de cambios, pero tienen miedo de cómo se harán estas modificaciones.  

Emmanuel Macron

Los sindicatos argumentan que Macron está decidido a renunciar a “uno de los mejores sistemas de pensiones del mundo” por una cuestión de ideología. Además, la huelga ha generado enojo por parte de los usuarios del transporte público, particularmente en las grandes ciudades como la región de París.  

Macron promete que se trata de un régimen más justo, pero casi todos los sindicatos de trabajadores y la izquierda temen de que se trate de una precarización de los jubilados encubierta bajo una supuesta modernización del sistema.  

El contexto social se encuentra muy tenso en una Francia revuelta desde hace más de un año con las movilizaciones del multitudinario movimiento de los chalecos amarillos, a la que se suma el descontento en hospitales y prisiones, así como también entre los docentes, ferroviarios, agricultores y policías.  

M.G.

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