Oro blanco: La importancia del litio en Bolivia

El país latinoamericano cuenta con 21 millones de toneladas métricas del metal alcalino el cual supone una estrategia pata la transición energética y ocupa casi el 70% de las reservas mundiales. 

Desde la colonia Bolivia ha sido un país marcado por la minería, fundamentalmente la ciudad de Potosí. Según un estudio de la Fundación Milenio, desde 2005 hasta 2017, el PIB creció a un ritmo del 5,5%, con algunos episodios de alta volatilidad y picos, como el del 24, 25% de 2008, donde la dependencia de la mina es de suma importancia para la región, ya que, sin ella, el promedio del PIB en ese periodo habría descendido al 2,9%.

En 2018 el PIB alcanzó el 4,1% y la minería representó una tercera parte de este, siendo la ciudad de Potosí la que produce alrededor del 80% de los minerales del país latino y es el tercer sector productivo, lo cual, supone entre el 55% y 60% del PIB, por ello, todo el país, y Potosí en particular resulta estratégico en el sector económico, pero también de gran presión en el ámbito político.

  • La influencia del litio en la región durante el MAS

El gobierno de Evo Morales con el Movimiento Al Socialismo (MAS) ha enfrentado múltiples controversias a lo largo de su mandato. Si bien, las políticas extractivas aplicadas durante su gestión -a las que las economías periféricas a menudo se ven forzadas para poder crecer-, y que condicionan la diversificación de la economía productiva nacional, la apuesta de Morales a que el sector minero contribuyera a sus políticas sociales ha sido clave para que la pobreza se contrajera del 60,5% al 34,6% durante su gestión, con una reducción de la pobreza del 38,2% al 15%2%, entre otros logros que han sido fruto del la explotación del principal mineral.

Sin embargo, el el último tiempo Bolivia ha tenido una relación conflictiva con las multinacionales mineras, relación caracterizada por la suspensión de contratos y los esfuerzos de controlar un sector clave de la economía, donde el propio gobierno canadiense ha adoptado un papel combatiente contra el gobierno del país latinoamericano.

El litio boliviano y la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China

Durante el gobierno de Morales ha sido notable el descenso de la influencia de los Estados Unidos en Bolivia, donde según un estudio del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), el país ha sido un de los mayores receptores de asistencia estadounidense en el continente hasta la expulsión del embajador, Philp Goldberg y el quiebre con la Administración para el Control de Drogas (DEA), por sus siglas en inglés en el año 2008, a lo cual, también se ha sumado un golpe frustrado por parte de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en 2013, lo cual, ha hecho que la ayuda decayera vertiginosamente, con una pequeña interrupción de la tendencia en 2014 y , sobre todo, en 2015 coincidiendo con los meses previos al referéndum constitucional de febrero de 2016.

A pesar de las controversias, la minería boliviana continúa siendo la principal proveedora de estaño, tungsteno, hierro y antimonio a Estados Unidos, y una de las más importantes de cobre, plata, oro y zinc. Pero, al parecer, las relaciones comerciales entre Bolivia y estados Unidos también se han visto notablemente afectadas por el creciente papel de China en la región, donde el 21% de las importaciones del país sudamericano proviene  del país asiático, que además es el principal acreedor de país, mientras que, Estados Unidos ocupa solamente el 7,5%. Donde, el sector minero también se ha visto condicionado por esta disputa que, además, involucra a otros actores como Alemania, Canadá, Rusia y Japón.

La finalidad del mineral y su crecimiento:  

Este mineral, resulta estratégico para el ámbito tecnológico en su aplicación a las baterías de celulares y de autos eléctricos. Se calcula que las reservas de litio que acumulan los salares del NOA argentino, norte de Chile (Atacama) y SO de Bolivia (Uyuni) cuenta con 21 millones de toneladas métricas de litio, lo cual supone el 70% de las reservas a nivel  mundial, además, todo apunta a que la demanda se duplique para 2025, año en el que el gobierno boliviano coincidiendo con el 200 aniversario de la independencia de país intente completar el proceso de industrialización definitivo. Una alta concentración de este metal se encuentra en el salar de Uyuni, en la ciudad de potosí en la frontera con Chile y Argentina, pero a diferencia de lo que sucede en las regiones chilena y argentina, la extracción del litio potosino requiere de una mayor innovación técnica para adaptarse a la altura y la humedad que obstaculizan los sistemas de evaporación. 

  • El proyecto estatal del litio en Bolivia

El Gobierno de Bolivia ha planeado una Estrategia Nacional de Industrialización de los Recursos Evaporatorios de Bolivia, el cual tiene tres faces: la explotación de carbonato de litio, la industrialización y la comercialización la cual se realizaría bajo la dirección y financiamiento nacional hasta la producción de baterías. A pesar de que el país tiene el interés en desarrollar una industria nacional de litio, las exigencias de una inversión de esta magnitud no eran asumibles para Bolivia por sí sola, por lo que para desarrollar el plan, el gobierno precisaba de capital y experiencia extranjera. Por ello, Morales condicionó la inversión foránea a una alianza paritaria con la compañía minera nacional, COMIBOL, y con Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB). Así, en diciembre de 2018, se llegó a un acuerdo con ACI Systems Alemania (ACISA) para explotar el litio del salar de Uyuni con el fin de producir cátodos y baterías de ion litio.

 

Sin embargo, y además de otros conflictos mineros, el pasado octubre, apenas unas semanas antes de las elecciones generales, el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) inició una serie de protestas contra el acuerdo con ACISA, así como contra el alcanzado con TBEA, para exigir mayores regalías para Potosí por la explotación del litio. En los convenios se contemplaba un royalty del 3% para el departamento. Las acciones de protesta incluyeron un paro cívico y la huelga de hambre de algunos de los dirigentes de Comcipo, con su presidente Marco Pumari a la cabeza, así como diversos episodios de violencia y racismo contra el MAS. Tras entablar negociaciones directas con el propio Morales, en las que el gobierno adquirió diversos compromisos con Comcipo, y a escasos días para las elecciones, Pumari desconvocó la huelga.

Una vez pasadas las elecciones, el 4 de noviembre, con el conflicto postelectoral ya desatado (debido a un supuesto fraude que varios informes ya han desmontado), el gobierno canceló el acuerdo con ACISA. Para entonces, Pumari ya estaba activo en otros frentes.

  • El gobierno de facto y los intereses estadounidenses

Ante las crecientes sospechas sobre el papel estadounidense en el golpe de Bolivia, denunciado por varias personalidades como Noam Chomsky, Jeremy Corbyn, Bernie Sanders o Roger Waters, es de esperar que el gobierno de facto actual de Jeanine Áñez restablezca una relación preferente con Estados Unidos que de respuesta a sus intereses regionales, lo que afectaría tanto a su comercio como a sus inversiones, lo cual, significa que todavía existe una variedad de problemas no resuelto y muchos desafíos hasta que el país pueda cumplir el deseo del expresidente Evo Morales, poner en pie una industria de baterías y automóviles eléctricos que preveía la producción de 30.000 toneladas anuales de carbonato de litio a fines de 2014, lo cual, ya no parece ser muy realista.

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