Despedida a Johana Ramallo: ausencia estatal, entramados de corrupción y una madre que no encuentra justicia

Este miércoles 18 de diciembre, en la Comisión Provincial por la Memoria, se despidieron los restos de la joven platense. Bajo la consigna “Despedimos a Johana, abrazamos a Marta, varias organizaciones sociales, partidos políticos y agrupaciones de mujeres acompañaron a Marta Ramallo en este duro momento que lejos está de ser un punto final.

El 26 de julio de 2017, Johana salió de su casa en La Plata y nunca más volvió. La última imagen de su persona fue tomada por la cámara de seguridad de una estación de servicio ubicada en la intersección de las calles 1 y 63, frente a la cual, hoy, hay un mural en su memoria. La mañana siguiente, Marta comenzó a recorrer hospitales y comisarías, pero no había rastro de su hija.  Por la tarde, en la comisaría de Villa Ponzatti, radicó la denuncia sin saber que en ese momento comenzaría una contienda que se extendería durante años.

La causa, que en un principio fue caratulada como “averiguación de paradero” estuvo cargada de investigaciones truncas, que la familia denuncia fueron adrede.

Desde un comienzo, se buscó a Johana como si se hubiera escapado por sus propios medios, y no como si hubiera sido desaparecida contra su voluntad. Tres meses después, la causa pasó al ámbito federal, su carátula cambió a “desaparición forzada” y la investigación continuó sin participación de la policía bonaerense, que era lo que exigía la familia en primer lugar: Marta afirmaba que las redes de trata trabajan en connivencia con la policía y el poder judicial.  A pesar del cambio de carátula y de jurisdicción, no hubo avances sustanciales. Los primeros meses de investigación, considerados los más importantes, ya habían sido desaprovechados por un Estado ineficaz, ausente, y acorde a la familia, cómplice. 

Mural en memoria de Johana Ramallo

Marta, públicamente y en más de una ocasión, le solicitó a la entonces gobernadora que le concediera una audiencia, pero sus pedidos nunca tuvieron respuesta. La ausencia de Garro y de Vidal a la hora de recibir a familiares y poner recursos a disposición acentuaron aún más la desidia para resolver la situación. Como agravante, dieron de baja a Johana del ex programa “Ellas Hacen” mientras continuaba desaparecida. Un grave gesto de violencia institucional sumado a la no respuesta gubernamental.

Durante casi dos años hubo modificaciones de jueces y fiscales para que investiguen en la causa, sin embargo nada llegó a buen puerto. Marta y su familia recibían y denunciaban hostigamiento por parte de la Policía Bonaerense, pero aún así, nunca dejaron de marchar y pedir justicia por Johana.

En mayo de este año, se supo que unos restos humanos hallados en la costa de Berisso en agosto de 2018, pertenecían a la joven. Es decir, parte del cuerpo de Johana había sido encontrado descuartizado 10 meses atrás, pero quedó en la morgue y nunca se notificó a Marta y su familia. Las pericias determinaron que la muerte de Johana habría ocurrido entre septiembre de 2017 y enero de 2018.

Recién 8 meses después del anuncio, Marta recuperó los restos de su hija y así pudo despedirse. La inhumación lejos está de darle un fin a la incansable lucha.

A.B.

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