Copa menstrual: salud, economía y medioambiente

Puntos destacados de la historia
  • Salud Femenina
  • Economía
  • Medioambiente

La menstruación estuvo rodeada de tabúes y fue vista como algo negativo, el objetivo en estos años es romper esa tendencia, productos como la copa menstrual lograron que se comience a hablar del ciclo menstrual, de forma natural y sin vergüenza.

La copita es un recipiente de silicona hipoalergénico, su función es recoger la sangre durante la menstruación. Esta tiene tres ejes fundamentales, la salud, la economía y el impacto ambiental. Difiere con las toallitas o tampones femeninos en los tres puntos.

En un estudio realizado por investigadores de la Universidad de La Plata (UNLP), hallaron glifosato en algodón de toallitas, tampones, gasas e hisopos.

«El resultado de esta investigación es muy grave. Cuando uno utiliza algodón o gasas para curar heridas o para uso personal higiénico, lo hace pensando que son productos esterilizados, y resulta que están contaminados con una sustancia cancerígena«, opinó el pediatra Medardo Ávila Vázquez, de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados.

Investigadores de la Universidad de La Plata (UNLP), hallaron glifosato en algodón de toallitas, tampones, gasas e hisopos.

En contraparte, comprobado por la ciencia, las copas son una opción segura y eficaz, siempre que la misma posea certificación.

El impacto ambiental

Una mujer o persona menstruante, utiliza en promedio 12.000 toallitas a lo largo de su vida fértil (300 por año), sin contar los protectores diarios. Actualmente en Argentina, la población fértil es de 12 millones, esto representa que el consumo de toallitas por año es de 3.600.000.000.

En cambio, la copa menstrual tiene una duración entre 10 y 15 años, de esta manera se evita generar gran cantidad de residuos y solamente se debería utilizar tres o cuatro copas a lo largo de la vida.

Economía

Esto nos lleva a pensar ¿Cuánto gasta cada mujer/persona menstruante en toallitas?

Cada toallita cuesta aproximadamente $10, por lo tanto, una mujer gastaría $3.000 al año, y $120.000 en total durante su vida fértil. A diferencia de las toallitas, «la copita» tiene un precio aproximado de $1.000, es decir, si cada mujer la utiliza para gestionar su menstruación, a lo largo de la vida tan solo gastaría $4.000.

Historia de la Copa Menstrual

¿Desde cuándo existe la copa menstrual? Por más que parezca un producto novedoso, el Museo de la Menstruación y Salud de la Mujer en Maryland (EE.UU) asegura que ya existían rudimentarias copas menstruales desde 1867.

En los años 30, Leona W. Chalmers, presentó la patente de la copa menstrual, en ese momento era fabricada con caucho vulcanizado, hubo gran difusión y venta durante esa década, al mismo tiempo, Earle Haas patentó una empresa: Tampax. En 1963 dejó de fabricarse, ya que la copa no era rentable por dos motivos, en primer lugar, la falta de látex en el mercado, segundo, la incomodidad de la copa en mujeres. En 1987 apareció en el mercado la copa menstrual de látex, y su éxito comenzó en el 2000 cuando se fabricó la primera copa menstrual de silicona, actualmente la más vendida.

Las empresas de toallitas femeninas se encargan de vender productos perjudiciales para la salud, contaminantes y caros en nombre de la feminidad, de sentirse libre y segura. Es una decisión política dejar de consumirlas, es priorizar la salud, es aportar al cuidado del medioambiente y no derrochar la cantidad de dinero que requiere su uso. La copa cumple este papel con múltiples ventajas.

Sobre el autor

Azul Mowszet tiene 21 años y estudia Psicología en la Universidad Nacional de Córdoba. Podés seguirla en Instagram y/o Twitter: @azulmowszet

Un comentario

Dejanos tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba
Cerrar
A %d blogueros les gusta esto: