Ares y la guerra por hacer una mala serie

Puntos destacados de la historia
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Esta semana la plataforma de streaming, Netflix, lanzó una serie de ocho capítulos y de producción holandesa. Poder, sangre, sexo y terror, son los principales ejes.

Durante la sucesión de capítulos vamos a descubrir a Rosa, una joven ambiciosa, capaz de dejar a su propia madre a la deriva, para correr tras su sueño o sed de encajar. También vamos a conocer a Jacob, su mejor amigo y quien, sin querer el responsable del ingreso de Rosa a la selectísima logia conocida como «Ares».

El guión, esta plagado de metáforas que pueden resultar atractivas para cierta parte del público, sin embargo para aquellos que no estén acostumbrados o gusten del surrealismo, podrían ser una causal para abandonar rápidamente la serie.

Durante sus primeros episodios atrapa y nos deja con ganas de saber hacia donde se dirige la trama. Lamentablemente con el paso de los minutos sólo se convierte en un sin fin de imágenes innecesarias. Que se enmarque en el género terror o thriller psicológico no es fundamento para el uso de escenas grotescas. El vómito colorido sobre la gente y el exceso de sangre son recursos dignos de una trama que no asusta.

Si bien Jade Olieberg, interpreta a una magnética Rosa Steenwijk, el personaje de Jacob, una figura de relevancia para la trama, en manos de Tobias Kersloot, resulta un recuerdo de una mala serie teen de los noventa.

Aquellas personas que se consideren cinéfilas y tengan una basta cantidad de horas cine recorridas, sólo se van a encontrar con imágenes ya vistas en otras cintas y alegorías ya descifradas. Empero esto, para quienes no tengan nada que hacer y quieran sonido de fondo, es un buen contenido.

FICHA TÉCNICA

Año: 2020

Fecha de lanzamiento: 17 de enero

Género: Terror

País de Origen: Holanda

Episodios: 8

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