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El femicidio de Anahí Benítez, la indiferencia mediática y la lentitud judicial

Puntos destacados de la historia
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  • Anahí Benítez
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El país entero está en vilo a la espera de un avance en la causa del asesinato de Fernando Báez Sosa, perpetrado a comienzos de este año. La cara de Fernando, inundó canales, restaurantes y hasta colectivos. En el día de la fecha se llevó a cabo una multitudinaria marcha en el Congreso para pedir justicia. Hoy, también, fue la marcha por el femicidio de Anahí Benítez, pocos se enteraron.

Anahí fue hallada hace dos años en una reserva de Lomas de Zamora, y recién hoy comenzó el juicio por su asesinato. Ninguna muerte es más importante que otra, pero hay asesinatos que consternan más a la sociedad que otros y acaparan la agenda mediática. Muchas veces, es esta presión social y mediática la que apura a la Justicia en la resolución de las causas. Por morbo, porque sus victimarios rompen los estereotipos de delincuente, entre otros motivos, captan más la atención.

Ninguna muerte es más importante que otra


Según los datos del Observatorio Mumala, únicamente en enero se llevaron a cabo 21 femicidios, es decir que una mujer murió asesinada en manos de un hombre cada 35 horas. Estamos “acostumbrados” –palabra triste- a prender la televisión y encontrarnos con la noticia de una nueva mujer asesinada. Por esta especie de naturalización, las noticias no repercuten de la misma manera. Rápidamente pierden su noticiabilidad, y las familias quedan en el olvido marchando por una rápida justicia.

Hoy, dos años después, comenzó el juicio por el femicidio de Anahí Benítez, quien a sus 16 años salió de su casa y nunca más volvió. Seis días después, fue encontrada en la Reserva Santa Catalina, enterrada. La autopsia reveló que la adolescente fue abusada sexualmente, asfixiada y enterrada un día antes del hallazgo del cuerpo.

Marcelo Villalba, principal imputado

El principal acusado, Marcelo Sergio Villalba, cayó quince días después de la desaparición, cuando activó el celular de Anahí. El hombre declaró que no conocía a la víctima, que había encontrado el teléfono en un terreno baldío y que se lo había dado a su hijo. Su coartada falló cuando se comparó el material genético: el ADN de Villalba coincidía con los restos hallados en el cuerpo. Estas pruebas contundentes fueron suficiente para detenerlo y que esperara preso durante dos años por su juicio.

Villalba está acusado por los delitos de abuso sexual agravado con acceso carnal, robo, privación ilegítima de la libertad agravada y homicidio agravado por alevosía, criminis causa (es decir, que mató para encubrir otro delito) y por mediar violencia de género. Una sumatoria que le valdría la prisión perpetua.

Marcha por Anahí en 2017– Fuente: Twitter

Esta no es la primera denuncia que Villalba tiene por abuso sexual. Katia Documet Silva lo denunció en abril de 2017, tres meses antes de que se lo acusara por el abuso y femicidio de Anahí.

Meses después Katia, publicó su testimonio en Facebook. Lo tituló “ANAHÍ ESTARÍA VIVA si la Justicia hubiese reaccionado adecuadamente ante el aviso” y contó detalladamente cómo fue la agresión y el proceso:
(…) La Defensora que asistía al imputado prácticamente no necesitó hablar porque quien mejor lo defendió fue la Fiscal que se opuso a que se solicitaran las filmaciones (hay cámaras de seguridad en el lugar de los hechos) por considerarlas superabundantes, dada la flagrancia, pero después hicieron caer el trámite de flagrancia y lo convirtieron en trámite normal. Se oponía a todo lo que pedían mis abogados y pidió que se lo deje en libertad inmediatamente, a pesar de que le apareció una causa en Dolores, donde se le habría ordenado una pericia psiquiátrica, y que no aportaba domicilio fijo. Lo único que terminaron aceptando fue una restricción perimetral de 200 metros del lugar del hecho
Yo les dije a la Fiscal y al Juez, “una persona que no lograba contener la pulsión en la esquina de Juncal y Carlos Pellegrini, a las 12 del mediodía, delante de todo el mundo, contra una mujer grande ¿qué haría con una niña si se la encuentra sola y de noche? La viola y la mata!”

Bueno, resulta que Marcelo Sergio Villalba, el mismo que estoy querellando por Abuso Sexual por esta agresión que les relato, está ahora comprometido, tres meses después, por pruebas que lo vinculan con la violación y homicidio de Anahí Benítez.

(…) Si se hubiese tomado en serio este aviso (porque lo que me hizo a mí fue un aviso) probablemente no estaríamos lamentando hoy la horrible violación y muerte de esta nena.”
Este testimonio, que aún hoy se encuentra publicado en Facebook (https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10212771359073131&id=1662302101) muestra cómo la Justicia, muchas veces, hace oídos sordos ante las demandas de las mujeres. De haber actuado en el momento del hecho, posiblemente se podría haber evitado el femicidio de Anahí. Si la Justicia actuara con la misma rápidez con la que se mueve en los casos excesivamente mediáticos, podríamos prevenir gran número de abusos y femicidios, y obtendríamos condenas para los femicidas que, muchas veces, quedan años en libertad.

Esta nota, lejos está de querer minimizar el homicidio de Fernando Báez Sosa. Apoyamos fervientemente el pedido de justicia de la familia y allegados. La intención de este texto es visibilizar la indiferencia de los medios hegemónicos y la lentitud de la Justicia en temas relacionados con la violencia de género, aun teniendo pruebas contundentes desde los comienzos de la investigación. Exigimos que haya Justicia, tanto por Fernando, como por todas las mujeres víctimas de femicidio.

@Antonella Bartolozzi

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