Los anti-vacunas y la imponderable idiotez del ser humano

“El coronavirus es un invento para crear una vacuna que nos inocule un chip y nos maneje el cerebro», “La plandemia”, “El sobrino, del nieto de mi primo hermano desarrollo autismo después de recibir la vacuna, no sé cuál, pero fue por una vacuna”. Estos son algunas de las excusas que el movimiento antivacunas utiliza para fundamentar sus ideas. Un pensamiento que nació a fines de los 90s, cuando una mentira comercial se extendió.

Estábamos por tocar las puertas de un nuevo siglo, cuando el investigador y gastroenterólogo, Andrew Wakefield, personaje al que luego se le conocieron intenciones de crear una vacuna, publicó en la revista de investigación “The Lancet”, los resultados de su “ increíble» experimento. La vacuna triple vírica(SRP) produce autismo y enfermedades intestinales, sentenciaba Wakefield.

Andrew Jeremy Wakefield

Cientos de científicos intentaron reproducir los resultados publicados por el hoy ex matriculado médico británico. El trabajo era imposible; Wakefield, fue sometido a juicio, incluso perdió su licencia. ¿Se imaginan la úlcera que seguramente debe haber padecido, Maurice Hilleman?, quien pasó su vida en busca de vacunas que sanaran a la gente, incluida la SRP.

¿Sabrán los antivacunas, las aberraciones que cometió el creador de su mito?

Sin consultar con el comité de ética, sometió a niños con autismo, a colonoscopias y punciones lumbares. Todas ellas prácticas innecesarias. Además como si esto no fuese poco, se descubrió que realizó arreglos poco éticos con los amigos de su hijo para obtener, durante un cumpleaños, muestras de sangre. A cambio cada menor recibió 5 libras.

Sin embargo esto no fue lo más reprochable, en febrero de 1998, el mismo mes en que publicó sus “hallazgos”, solicitó permiso para realizar una prueba de una nueva vacuna contra el sarampión,  para esto creó la empresa, Immunospecifics Biotechnologies Ltd, que produciría y vendería el contenido a inocular en los seres humanos. ¿Entonces Wakefield, creía en las vacunas o sólo en las que él podría comercializar?

Los estudios de este siniestro doctor, aseguraban que los menores estaban sanos antes de administrarse la vacuna, y que los efectos post vacunatorios, eran prácticamente instantáneos. Las investigaciones demostraron que al menos cinco de los pequeños habían padecido problemas intestinales previos y que los síntomas de autismo, en realidad se notaron alrededor de 18 meses más tarde, cuando más o menos comienzan a notarse los primeros trastornos del espectro autista.

Por supuesto, Wakefield, fue llevado a juicio y sometido a investigaciones del Consejo Médico General Británico, quien luego de analizar todas las pruebas y escuchar cada declaración, encontró al investigador culpable por los más de 30 cargos por los que fue acusado. Entre ellos, faltar a la prohibición que tenía para realizar sus estudios en menores.

El gastroenterólogo, era asesor de Richard Barr, un abogado que quería evidencia para demandar a los fabricantes de vacunas en nombre de los padres de niños con autismo, información que olvido mencionar a los editores de The Lancet.

La revista publicó un artículo en donde se disculpaba por haberle dado lugar a la falsa investigación, y reveló que además las conclusiones habían sido manipuladas.

El GURÚ DE LOS ANTIVACUNAS NO SE CANSA Y CONTRATACA.

Lejos de conformarse con pasar a silencio, luego que su jugarreta se diera a conocer, Wakefield, intentó llevar a la justicia a varios medios y revistas que habían dado a conocer su fraude. La Justicia desestimó todos sus intentos por acallar a sus críticos. Y esto no fue todo.

Corría el año 2016, cuando Andrew mantuvo una reunión con Donald Trump, tiempo antes de las elecciones. “Por primera vez en mucho tiempo, me siento muy positivo porque Donald Trump no está en deuda con la industria farmacéutica”, comentaba feliz Wakefield tras la reunión, ilusionado con que uno de los suyos llegara a la Casa Blanca.

WAKEFIELD Y EL GRAN SUEÑO AMERICANO

“Vaxxed: From Cover-Up to Catastrophe”, es el nombre de la película documental dirigida y en parte escrita, por el controvertido investigador.

El film trata básicamente sobre su inocencia e intenta nuevamente justificar la relación entre la vacuna triple vírica y el autismo.

Retrata como el biólogo Brian Hooker, recibe un llamado de un importante científico, quien dirigía un estudio que vinculaba la inoculación de la vacuna en cuestión, con el autismo. En esa oportunidad Hooker, solicita la ayuda del joven Andrew. A partir de ese momento la idea básicamente gira en torno a su inocencia y como se quiso ocultar su “verídica” pero jamás comprobada teoría.

CORONAVIRUS

El año 2020, inició con el conocimiento de un virulento virus, conocido popularmente como Coronavirus (COVID-19), en muy poco tiempo el mundo entraba en crisis, los contagios crecen en masa y los números que dan cuenta de las muertes cada vez asustan más.

Empero esto, y gracias al crecimiento de la redes sociales, que terminaron de globalizar el mundo, los antivacunas tomaron cada vez más fuerza. Sus teoría conspirativas pueden encontrarse en prácticamente cada esquina y aquellos más osados marchan en repudio al surgimiento de una cura contra el coronavirus.

VACUNARSE ES IMPORTANTE Y SALVA VIDAS, QUE TU DECISIÓN NO ENFERME Y MATE A UN INOCENTE.

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