A Rodrigo Eguillor le concedieron prisión domiciliaria y permanecerá en un Barrio Privado

Rodrigo Eguillor está detenido desde 2018, acusado de abuso sexual con acceso carnal, luego de que se viralizará un video en el que se lo veía forcejeando con la víctima en un balcón de San Telmo. La joven sostuvo en su acusación que fue abusada en dicho departamento y que, posteriormente, ella había intentado escapar por la ventana, secuencia que quedó registrada en las grabaciones.

Hoy le fue concedida la prisión domiciliaria y fue trasladado al Country Solar del Bosque de Canning, donde vive su madre, la fiscal Paula Martínez Castro. El Cuerpo Médico Forense presentó un informe que sostiene que es inimputable.

El caso se hizo conocido gracias a las redes sociales, que alzaron la voz con indignación, ya que se empezó a hacer eco de situaciones abusivas previas, de las cuales Eguillor salía impune por ser hijo de una fiscal.

Por esos días, el acusado se convirtió en una especie de influencer: hacía vivos en Instagram con miles de espectadores, donde se reía de la Justicia y sus acusaciones, justificaba y “explicaba” la situación. Negó haber abusado de la joven y afirmó que “le salvó la vida” porque se quería suicidar.

El escándalo de las redes alertó a los medios hegemónicos, quienes le permitieron pasearse por varios canales de televisión, como A24 y América. Incluso, en el programa Incorrectas lo presentaron como “el influencer de los últimos días”.

El acusado, de alto perfil, aprovechó cuanto micrófono le ofrecieron para afirmar su inocencia. Se dejó de lado completamente que, detrás de toda esta tormenta mediática, había una víctima.

Tal fue el revuelo mediático, que la policía aeroportuaria llegó a detenerlo mientras hablaba con noteros en Ezeiza, donde –con total impunidad- esperaba abordar un avión dirigido a España para ver la final de la Copa Libertadores. La exclamación de “llamen a mi vieja” quedó grabada y fue transmitida por todos los canales de televisión, generando cientos de burlas y memes en las redes.

Eguillor, que enfrenta más de una acusación por abuso, pasó gran parte de su detención en el penal de Marcos Paz, destinado al Programa de Ofensores Sexuales. Allí tuvo un comportamiento bastante hostil, que involucra peleas con internos y hasta un sanitario roto.

Posteriormente, fue trasladado al hospital psiquiátrico del Penal de Ezeiza e incorporado al PRISMA (Programa Interministerial de Salud Mental Argentino). El proceso se vio suspendido en función del artículo 77 del Código Procesal Penal, que establece que si durante el proceso judicial se detecta una incapacidad mental, el tribunal podrá suspender la tramitación de la causa y ordenará la internación de la persona en un establecimiento donde se le informará trimestralmente sobre su estado. 

Por este motivo, Eguillor era evaluado cada tres meses a pedido del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 10, a cargo de Alejandro Noceti Achaval, que precisaba informes médicos para saber si el acusado podía ir o no a juicio oral.

En los últimos meses, su defensa intentó que fuera internado con una tobillera electrónica en un hospital psiquiátrico privado. El 14 de enero, este pedido fue denegado por tres jueces, quienes alegaron que ningún nosocomio reunía las condiciones de seguridad del sistema penitenciario. Sin embargo, en marzo del corriente, le fue concedido ese beneficio y fue trasladado a un hospital psiquiátrico privado.

Esta decisión fue fundada en un dictamen forense del 6 de marzo, que determinó que Rodrigo Eguillor presenta signos y síntomas compatibles con un trastorno de la personalidad con componentes deliroides de tipo persecutorios, parcialmente compensado” y que “no hay riesgo cierto e inminente actual para sí y/o terceros aquí y ahora al encontrarse bajo supervisión permanente por terceros responsables en tratamiento por especialistas de salud mental”.

La Justicia le concedió a Rodrigo Eguillor la posibilidad de continuar su tratamiento de forma ambulatoria. Por este motivo, hoy fue trasladado al country Solar del Bosque de Canning, donde continuará siendo evaluado trimestralmente para saber si podrá ser llevado a juicio. Actualmente, sigue calificado como inimputable por el Cuerpo Médico Forense.

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