“La destrucción es un mensaje simbólico, pero no de guerra”

En diálogo con Noticias en Red, la Doctora Bárbara Bavoleo, Coordinadora Académica del Centro de Estudios Coreanos, interpretó la demolición que provocó el Gobierno de Pyongyang (Corea del Norte) en su frontera sur.

Tras haberlo avisado, la República Popular Democrática de Corea (RPDC) estalló la oficina de enlace intercoreana, ubicada en la ciudad fronteriza de Kaesong, en un complejo industrial con participación de ambos países. A las 2:49 (hora argentina) de este martes, el Ministerio de Unificación la República de Corea informó de la explosión, que luego fue adjudicada por el Gobierno de Pyongyang. Desde el edificio, construido como símbolo de la tregua firmada en 2018, los Estados de la península mantenían comunicación directa, pero durante el último tiempo han vuelto a tener encontronazos.

Hermana de Kim Jong

Hace unos cuatro días, Kim Yo-jong, la hermana del líder norcoreano, había declarado: “Dentro de poco, la inútil oficina de relaciones entre el Norte y el Sur quedará completamente destruida”. Además, el Ejército de la RPDC advirtió que está preparado para movilizarse a las zonas desmilitarizadas y garantizar cualquier medida que disponga el Gobierno del país. Estas declaraciones y la demolición de la oficina son una respuesta a los globos con panfletos anti-régimen que han enviado, desde el otro lado de la frontera, miembros de Fighters for Free North Korea, una organización de desertores.

“Esta es una práctica que se hizo históricamente, de la que Corea del Norte siempre se queja porque, supuestamente, en esos escritos se afecta a la dignidad del líder, además de que hay un completo hermetismo con respecto al ingreso de noticias internacionales”, explicó Bárbara Bavoleo, Coordinadora Académica del Centro de Estudios Coreanos, dependiente del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata. En ese sentido, Pyongyang le ha pedido a Seúl que tome cartas en el asunto y “Corea del Sur está investigando, pero es un proceso judicial que lleva el tiempo que lleva en una república, en un gobierno democrático. Incluso aunque se los investigue, será difícil que se impongan sanciones porque hay bastante cuidado por respetar las libertades individuales”, indicó la Doctora en Ciencias Sociales, egresada de la Universidad Buenos Aires.

La oficina estaba vacía debido a la cuarentena por el coronavirus y es una construcción más simbólica que práctica, así como el hecho de destruirla. “Sigue habiendo comunicación, pero la diferencia es que no se levanta el teléfono y se comunica directamente con la Casa Azul (la casa de Gobierno de Corea del Sur). Es como la Guerra Fría”, según la analogía de la Doctora Bavoleo. Entonces, ¿cuál es el mensaje que quiere enviar Kim Jong-un? Las definiciones en torno a Corea del Norte pocas veces son concluyentes y deben considerarse diversos aspectos.

MOMENTO DE LA DEMOLICIÓN👇🏻

En diálogo con Noticias en Red, la Doctora Bavoleo, investigadores del CONICET, arriesgó algunos motivos: “Nunca sabemos cómo están las bases de poder de Kim. Puede interpretarse —sucedió en algunos momentos, sobre todo cuando hubo crisis económicas muy fuertes— como la intención de poner en agenda un enemigo externo para acallar el descontento al interior”. También puede haber motivos económicos. Por ejemplo, hace unos días, se decomisó un contrabando de arena hacia China que violaba las restricciones de Naciones Unidas: “Quizá esto signifique un manotazo de ahogado para entablar negociaciones con urgencia», sugirió la Doctora. Sin embargo, Bavoleo no cree que “Naciones Unidas acepte ninguna renegociación, no lo hizo cuando Kim lo pidió ante Trump, porque Corea del Norte de ningún modo se va a desnuclearizar. Lo que sí pueden hacer es distender el control”.

“No sé si lo que quiere Corea del Norte es un acuerdo de paz y una apertura al mundo, pero lo cierto es que la economía norcoreana está muy asfixiada por las últimas sanciones, mucho más restrictivas, que le impuso Naciones Unidas”, consideró la Coordinadora Académica del Centro de Estudios Coreanos. Y agregó: “Lo que sí quiere es una negociación que le permita mejores términos de intercambio, recibir ayuda humanitaria (que también se ha restringido) y, básicamente, lo vinculado a lo comercial». Se puede esbozar esta interpretación porque, en palabras de la Doctora, «históricamente, lo que ha hecho Corea del Norte, de acuerdo a su diplomacia, es hacer un ensayo nuclear y eso implica que rápidamente se sientan en una mesa de negociación”.

La Doctora Bárbara Bavoleo

Con respecto a las reacciones de su vecino, este no se ha mostrado dispuesto a una represalia inmediata, aunque “tampoco Corea del Sur va a aceptar algo peor, como un episodio violento sobre su territorio o sobre su población”. El comunicado del Ministerio de Unificación dijo que no se van a aceptar provocaciones, «pero siempre dicen y nunca pasan a mayores», según Bavoleo. “Lo cierto es que en Corea del Sur hay un Gobierno progresista cuyo presidente (Moon Jae-in) basó su campaña y los primeros años de su mandato en intentar recomponer las relaciones con Corea del Norte, volver a la Sunshine Policy de los noventa. Por ese lado, entiendo que no es el inicio de un conflicto bélico de escala”.

En cuanto a la injerencia de Estados Unidos en la península, juegan dos aspectos en este suceso. Por un lado, a Washington le interesa que Corea del Norte no continúe con su programa de desarrollo nuclear, que ha intentado ahorcar mediante medidas de Naciones Unidas que no han tenido resultado. Por el otro, “cuando Corea del Norte lanza alguna provocación de este tipo y Corea del Sur responde pacíficamente, sin establecer una sanción específica, las relaciones entre Corea del Sur y Estados Unidos se tensan un poco», analizó la Doctora. Mientras, las administraciones de Moscú y Pekín podrían erigirse como pacificadores de Kim Jong-un, aunque el líder resulta indomable e impredecible aun para sus socios más cercanos.

“Ni a Estados Unidos, ni a China, ni a Rusia, ni a Corea del Sur le interesa que algo cambie en Corea del Norte, ni que desaparezca ni que se entre en guerra, aunque Corea del Norte esté en una posición perdedora por más que tenga desarrollo nuclear. Fue bastante ilustrativo el tuit de Trump sobre la desaparición pública de Kim. Las lecturas de los analistas internacionales fueron “No desaparezcas, no queremos otro conflicto”. No sé si es el momento; lo cierto es que el status quo beneficia medianamente a todos porque, de cambiarse, sería bastante incierto”, observó, a modo de cierre, la Doctora Bavoleo.

Agustín Francisca

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