China e India se miden en el Himalaya

El martes pasado, las tropas chinas e indias se enfrentaron en el valle Galwan, en la región fronteriza de Cachemira. Nueva Delhi informó veinte muertes, mientras que Beijing no dio datos al respecto. Se trató del primer choque fatal tras más de cuatro décadas de disputa territorial. Desde ese 16 de junio, las autoridades de ambos países no hacen más que agitar las aguas.

El enfrentamiento se produjo en la Línea de Control Actual, un límite —acordado en 1993— no muy bien delineado debido a la cordillera del Himalaya. El conflicto en la zona también es herencia de la descolonización: cuando la Administración británica, que gobernaba India y su vecino Pakistán, se retiró, dejó hindúes de un lado y musulmanes del otro, menos en Cachemira.

Narendra Modi y Xi Jinping.

De esta manera, el estado indio de Jammu y Cachemira, además de presentar tensiones religiosas, se encuentra entre China y Pakistán, aliado de Beijing y enemigo de Nueva Delhi, por lo que interrumpe uno de los corredores económicos de la nueva Ruta de la Seda, una colosal obra de infraestructura proyectada por el gigante asiático a lo largo de gran parte de Eurasia.

Al presidente chino Xi Jinping le molestó, por un lado, que el Gobierno central de la India le recortara la autonomía a Jammu y Cachemira, y, por el otro, que acelerara proyectos de construcción cerca de la Línea de Control Actual. Sin embargo, ninguno de los dos Estados dio la orden de atacar: prohibidas las armas, los soldados se enfrentaron a trompadas y piedrazos.

Lo cierto es que tanto Xi Jinping como Narendra Modi, el mandatario indio, son líderes nacionalistas y pelean por un papel destacado en el escenario internacional. Sus países son los más poblados del mundo ­—representan el 36,3% de la población—, poseen armas nucleares y, según Global Fire Power, ostentan dos de las Fuerzas Armadas más poderosas del planeta.

María Agostina Cacault, secretaria de la cátedra libre de la India del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata, no cree que estén dadas las condiciones para una escalada: “Van a tener que resolverlo, porque no le ayuda a nadie, ni el contexto socioeconómico. Siempre han sabido bajar la tensión porque les conviene la paz y el comercio”.

La especialista en India considera que el discurso violento de Modi servirá para lograr cohesión interna y no pasará a la acción. Patricio Giusto, del Observatorio Sino-argentino, disiente: “En lugar de evitar un conflicto mayor, la pandemia pude llevar a la India a una postura más agresiva en las fronteras para tratar de desviar el foco de lo que está pasando internamente”.

Según Giusto, Beijing busca preservar la Línea de Control Actual porque, de lo contrario, se pone en riesgo el corredor económico China-Pakistán, que termina en el puerto de Gwadar y le da una salida al mar Arábigo. En ese sentido, dice que “India quiere obstaculizar los progresos de sus vecinos. Y Cacault agrega: “Jammu y Cachemira toca el corazón de los indios.

El choque es, también, otra faceta de la puja en un escenario global que tiende a la bipolaridad: mientras China le discute la hegemonía a Estados Unidos, este ve en Nueva Delhi un contrapeso al poderío de Beijing en el sudeste asiático. De todos modos, “que India aspire a la multilateralidad es una estrategia por saberse no tan poderosa como China”, interpreta Cacault.

Por otro lado, Giusto da otra referencia: “Junto con Australia y Japón, Estados Unidos e India integran el Quad (Quadrilateral Security Dialogue), una red de cuatro países con intereses en la región del Indo-Pacífico y contra China”. Y Cacault aporta: “Debido a la política de un hijo en China, Nueva Delhi le competiría en un futuro por su mayor población económicamente activa”.

Sobre reacciones futuras y la intromisión de Washington, Cacault piensa que “India no ganaría una guerra contra China, y Trump no se metería”, aunque se ofreció como mediador y fue rechazado por ambos países. La pandemia que arrasa en Estados Unidos, las movilizaciones contra el racismo y la campaña por las elecciones presidenciales bastante ocupado lo tienen ya.

Agustín Francisca

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