Esta vez en Wisconsin, la población de los Estados Unidos padece otro caso de abuso policial, racismo y represión.
En Kenosha, dos policías balearon a quemarropa al afroamericano Jacob Blake mientras intentaban evitar que subiera a su auto y detenerlo.
El hombre, que estaba con tres de sus hijos dentro del vehículo, ahora se encuentra en estado delicado después del tiroteo a sangre fría.
Tras el asesinato de George Floyd, el movimiento Black Lives Matter volvió a salir a la calle y protestar contra el sistema racista de los Estados Unidos.
Ante las movilizaciones de la comunidad de la ciudad, las autoridades locales decretaron el toque de queda y reprimieron a los manifestantes.
Durante la tercera noche de protestas, asesinaron a dos personas e hirieron gravemente a otra, pero todavía no hay responsables por los crímenes.
A meses de las elecciones entre Donald Trump y Joe Biden, el caso de Jacob Blake enciende nuevamente la crítica al abuso policial y al racismo yankee.
