Silvina Moreno: “Bendecida y condenada a la vez por esta vocación de ser música”

La cantautora contó sobre sus orígenes, su motivación, su identidad musical, su inspiración y sus experiencias en vivo en un año marcado por la pandemia que complicó todo trabajo relacionado a lo cultural.

¿Cuándo y cómo descubriste que querías hacer música?

“Descubrí que quería ser música desde muy chiquita, ya que me la pasaba cantando, bailando, actuando en mi casa para mis hermanos, desde que tengo memoria. Y después entrando en mi adolescencia empecé a tomar clases de guitarra, de piano, de canto, y ya terminando la secundaria era muy claro que era lo que yo quería ser. Estaba como bendecida y condenada a la vez por esta vocación de ser música”.

¿En algún momento dudaste de poder dedicarte a esto y ser exitosa?

“Sí, creo que dudo todos los días, porque esta carrera se puede poner muy ingrata, muy difícil, muy cuesta arriba. Pero a la vez tampoco dudo nada, porque siento que tengo un compromiso muy grande con esto, viene de la infancia. Como es un sueño de la infancia y tiene tantos años, tiene una base muy sólida de deseo de tirar para adelante, perseguirlo y no abandonar. Y lo que más me quedó de haber estudiado en Berkeley, de todos mis profesores, fue no abandonar, porque esta es una carrera de años”.

En tu música se nota la confluencia de muchos estilos: pop, cumbia, reggae y demás ritmos latinos. ¿Cómo definirías tu sonido?

“Yo creo que mi sonido tiene un denominador común que en realidad son las canciones lo que más me identifica, o lo que une a estos géneros con los que me gusta coquetear dentro del género cantautor, es la melodía y el estilo que tengo con la voz. Eso es lo que más une, por eso puedo darme la libertad de jugar con otros estilos. En ese sentido es canción de autor, es un género del cantautor que hace canciones, y yo me identifico con eso: con buscar melodías que trasmitan, comuniquen y cuenten una historia, y creo que ellas se convierten en el denominador común, más allá de la vestimenta que pueda tener cada canción o cada producción”.

Y si hablamos de otros artistas concretos, ¿Quiénes son los que más admirás?

“De latinoamérica Vicente García, Natalia Lafourcade, Julieta Venegas, Debi Nova, Caloncho, Juan Pablo Vega. De Argentina Cerati, Lucas & The Woods, las canciones de tango viejo como Tita Merello, Gardel, Julio Sosa. Y artistas más del mundo anglosajón Sarah Bareilles, Sia, Lianne La Havas. Esos son artistas que admiro y que me inspiran mucho”.

Vos tuviste experiencias en vivo de lo más diversas: estar en festivales multitudinarios, abrir para enormes artistas y también fechas mucho más íntimas. ¿Cuál sentís que es la ventaja y la desventaja de cada uno de esos formatos?

“Cada show es un desafío, cada escenario es un gran maestro y cada público es diferente. Eso es lo lindo de que nunca se repiten los públicos y te enseñan cosas nuevas. He estado de telonera, y el desafío siempre de uno como telonero es que estás un poco pidiendo permiso y dándote a conocer con gente que no te vino a ver a vos. Eso siempre es un desafío porque te obliga a sacar lo mejor de vos y comunicar bien como para poder llegar a personas que no te conocen. Y cuando uno toca para un público conocido y propio es un placer. La desventaja ahí podría llegar a ser que es más el disfrute y no aprender de tener que ganarse un público, sino que el público ya está ahí por vos. Pero todas las experiencias son gratificantes en diferentes niveles y he aprendido un montón de cada una. Cada escenario me regala horas de vuelo”.

En el contexto actual que se vive en el mundo todo lo relacionado a la cultura está difícil, pero vos tampoco dejaste de trabajar. ¿Cómo ves a la pandemia y a la cuarentena desde un punto artístico? ¿Como un obstáculo, una oportunidad, o un poco de ambas?

“Al principio de la pandemia sentí que era un gran obstáculo para seguir trabajando, más que nada porque yo había planeado el 2020 como un año de giras y de presentación de mi disco Herminia, que salió en noviembre. Con el correr del tiempo y entendiendo que los shows no iban a volver, ya todavía no se sabe hasta cuándo, decidí encararlo como un año de composición. Tengo la suerte de que desde mi casa yo puedo estar horas dedicada a la creación de música nueva. Siempre es un desafío para mí, porque yo soy más una enamorada del escenario, pero he utilizado la pandemia para eso y para conectar con otros aspectos de mi vida personal, que por ahí si hubiese sido un año demasiado laboral no hubiese podido conectar: la cocina, estar más tiempo con seres queridos, inspirarme, leer, hacer ejercicio, cosas que en un año de mucho trabajo no me hubiese dado el espacio ni el tiempo, y eso no ha sido un obstáculo, ha sido a favor, también de la composición y la creatividad”.

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