Eli Almic: “No es posible este género musical sin un ego”

Por Malena Alvarez

La actriz y rapera urugaya habló de Días Así, su nuevo álbum ya disponible en todas las plataformas digitales. Este viaje hacia el interior de 40 minutos ya tiene sus primeros dos singles, Que Te Adoren y No Era Una Pavada, y según la entrevistada hay más en camino.

El álbum lo empezaste antes, pero se terminó en pandemia. ¿En qué medida el contexto influenció el producto final?

“Me ayudó a concentrarme el tiempo de pandemia, en ese sentido me vino re bien. Hay una de las canciones que habla sobre la pandemia, no la hubiera hecho si no fuera por el contexto. Si bien lo tenía bastante encaminado, después existe ese proceso de dejar algunas canciones afuera, hacer alguna otra, entonces tenía un camino allanado, tenía unas cuantas canciones cuando vino la pandemia, pero cuando explotó todo dije: ‘Bueno, ta, tengo que meterle a esto’. Además, mientras estaba todo mal en todos lados y no sabíamos cómo actuar, me pasó un poco de costado la pandemia, porque yo estaba muy concentrada y muy copada en terminar este disco. Estuvo bueno para mí, me salvó la pandemia”.

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El arte de tapa intriga a toda persona que lo vea: Un montón de Elis viendo una lucha entre otras dos Elis. ¿De dónde salió esa idea?

“Lo trabajé en conjunto con Brian Ojeda, es un artista muy bueno. En realidad él interpretó muy bien el contenido del disco, toda esa cuestión de meterse para adentro, para buscar, para hacerse preguntas, solucionar, tratar de conocerte, entenderte, incluso juzgarte. Por eso también hay un montón de personas que están ahí, viendo a ver qué está pasando en estas otras Elis. Puede despertar muchas lecturas, pero un punto que me interesa bastante es que cuando vos estás muy metida para adentro, muy obsesionada con tus problemas y con tus cosas, hay una lupa demasiado grande sobre vos. Y en el mundo están pasando un montón de cosas, pero se da como una suerte de narcisismo sin querer en este caso. Y el arte me permitió jugar desde un lugar liviano, artístico y lindo, con todas esas dudas existenciales que yo estaba teniendo y con mi mirada del mundo en ese momento. Porque creo que hay una relación constante entre el afuera y el adentro que es inevitable. Yo le fui con todas estas posibilidades a Brian que hizo el arte y ahí salió ese cuadro fotográfico con el que me siento súper representada y quedé muy contenta. Está en las canciones todo esto que cuento, pero también tenía muchas ganas de que esté en el arte de tapa. Y me acuerdo una cosa que yo le dije cuando me junté con él: yo tenía ganas de no mostrar a la rapera súper fuerte que va a salir hermosa y sexy en una foto. Está buenísimo eso también pero no era con lo que me sentía identificada en las canciones. Había que buscar otra cosa que ilustre el contenido del disco más que una pose”.

En otras entrevistas hablaste de tus ganas de compartir el espacio que tenés en la música uruguaya y latinoamericana. ¿Cómo fue la experiencia de colaborar musicalmente con distintas mujeres para este álbum que, más allá de los temas que trata, es inherentemente feminista?

“Fue una decisión política consciente, desde el vamos fue como: ‘Si voy a hacer colaboraciones en este momento de mi vida tiene que ser con mujeres o disidencias’, por una cuestión de actuar a nuestro favor, visibilizar, unir fuerzas, y todo lo que genera la colaboración, que está buenísimo. Me quedé contenta de invitar a las gurisas en este momento en el que nos estamos permitiendo relacionarnos distinto. Capaz hace unos años no me habría dado cuenta de que si invito pibas a mi disco es una cosa y si no las invito hay algo que no estoy generando. Creo que es propio de este momento, que el feminismo me hizo consciente de algunas cosas. Tanto en este disco como en los espacios que pueda integrar, tengo muy presente el invitar compañeras a rapear o que telonee alguna piba. Incluso integro un colectivo feminista de raperas mujeres y no binaries. Hay una cuestión más grande que me cambia a mí, entonces yo actúo en todas las aristas de mi vida, pero sobre todo en la música que es mi espacio de visibilidad, para generar esas conexiones. ”.

Arte de tapa: Brian Ojeda

¿Qué tenés para responderle a quienes dicen que el rap es un género machista?

“Puedo decir que sí, pero que en realidad tiene que ver con el mundo machista y patriarcal. Es un género que lo visibiliza más, es verdad, yo cuando arranqué a rapear iba a una fiesta y no había una mina. Ahora acá cambió muchísimo. Hemos ido un poquito más lento en el desarrollo de la movida del hip-hop y de otros géneros, también por ser un país muy chiquito. Entonces pienso que es así, pero inmerso dentro de una cultura mucho más grande que funciona así. Si vos te ponés a mirar otros géneros musicales, en el rock, ¿cuántas mujeres referentes hay? Eso para sacarle tanto peso al género en sí y entenderlo como una cosa estructural mucho más grande. Yo como contrapartida, noto bastantes cambios. Falta muchísimo más, pero yo estoy en un colectivo donde hay decenas de pibas rapeando, y hace cinco años eso sería impensado. Hay una diferencia enorme de género, pero no queda otra que cambiarlo. Además de hacer nuestra propia movida, también hay que infiltrarse en esos espacios, porque esos espacios machistas están en disputa”.

Ya dijiste: “Tengo mucho para decir y cantar y quiero que me escuchen”. Después de sacar Días Así, ¿sentís que te quedaste con ganas de expresar algo?

“No es porque yo tenga algo para decir que nadie diga, pero noto que muchas veces las posibilidades de las rimas, del rap, de la lírica se banalizan o se usan desde un lugar de juego, más lúdico, que me re divierte también y está buenísimo. Pero a veces se deja de lado la gran herramienta de transformación social que te pueden dar el rap y el hip-hop. Si bien no es que yo vengo a dar una verdad a título de nada, estoy intentando tomar esa herramienta y usarla para tratar de decir algo. En un principio me interpela a mí, pero capaz que te interpela a vos, capaz que empezamos a hablar sobre otras cosas. Si bien considero que este disco es bastante variado en esto de meterme para adentro, es animarme a mostrar mi lado más inseguro. Y eso para mí también fue una decisión política, esta cosa de que siempre estoy regia, rapeo, porque les raperes somos personas re fuertes que nos comemos el mundo. Por un lado sí, pero también pasan otras cosas. Para mí hablar de esto también es tratar de revalorizar esta herramienta que al momento siento que está tan banalizada. Y me quedaron muchas cosas pendientes, porque yo en general, cuando escribo sobre algo me gusta que la música me lleve, y en este disco me pasó que el feminismo y todas las posibilidades que tiene en esta cosa de que quizás me modifica y voy modificando mi discurso y mis prácticas, siento que es un tema que debo abordar un poco más. Pero la música me llevó por otros lados y está bueno componer desde un lugar libre. Yo puedo tener un montón de pensamientos y creer que está bueno que las pibas sigamos hablando y elaborando discursos para cambiar el mundo y habitar los espacios de otra forma, pero también en el encuentro con la música sucede algo en lo que vos no podés interferir del todo. Estás canciones me llevaron por acá. Este es un tema que tengo ganas de abordar en mis próximas canciones, pero no desde un lugar de falta. No es que creo que me faltó hablar de estas cosas, sino que el mundo sigue cambiando, girando, y me voy motivando y quiero decir otras cosas”.

Recién hablaste del “narcisismo”, después de “comerse al mundo”. El ego lo mencionás bastante como tema. ¿Cómo es tu relación con él y qué consejo le darías a personas que estén iniciándose en este ambiente?

“Trato de tener una relación bastante consciente. Por supuesto que tengo un ego y me atrevo a decir que ocupa un lugar importante. Desde el momento en que vos decidís mostrar tu arte, defenderlo, mostrar tu cara, tu voz, tu cuerpo, hay una decisión de que yo creo que tengo algo para decir. Desde ese lugar, hay un ego que sostiene, pero me interesa que ese ego no me coma. La búsqueda del equilibro, que para mí también es el disco, es súper difícil. Creo que nos podemos apoyar en esa seguridad que nos da, que no se te nuble la empatía en este discurso de comerse al mundo. Yo quiero que me vaya bien, viajar por el mundo haciendo discos y giras y que me conozcan, por supuesto, y eso también tiene que ver con el ego. Pero no quiero olvidarme de los problemas del mundo, no quiero olvidarme de que hay gente que la pasa mucho peor que yo. El ego ayuda si no nos comemos esta pastilla, que es muy propia del género también, de que ‘yo vine acá porque soy la propia, la más capa, y vos no sabés nada’. Hacen eso desde el 1975 en el rap. Entiendo que puede ser un escudo para sobrevivir en este mundo, el rap le dio voz a quienes no tenían voz en los barrios pobres y así surgió. Y eso también es apasionante del género, y a mí también me hace creer que puedo ser alguien en el mundo. Pero me parece que tenemos que buscar formas más creativas y más profundas. Si vamos a jugar con el ego y buscar la mejor rima del mundo, pongámonos las pilas y tratemos de tomárnoslo más en serio. Pero sí, me parece que no es posible este género musical sin un ego. Porque por más que digas ‘yo no estoy para esa, yo re tranqui’, el rap se impone ahí adelante. Yo estoy acá, me tenés que escuchar. Y a las pibas les diría que en el mundo tan machista y patriarcal en el que vivimos, tenemos que usar todas las herramientas que tenemos para ocupar los espacios y estar ahí al frente y disputarles el poder. Si tenemos que usar el ego para eso, usémoslo. No nos olvidemos de la sororidad, de que se va a tender un puente entre nosotras y nosotres. Muchas veces en el patriarcado y el capitalismo está esto de que hay lugar para muchos tipos, pero hay lugar para una mina, entonces siempre generaron que nos peleemos entre nosotras, medio inconscientes, hasta que entendés que estaba naturalizado pero no está bueno. Usemos el ego pero ayudémonos, porque es el camino”.

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