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Violencia de género y fútbol: no mirar hacia otro lado

Antonella Bartolozzi

Ante todo, quiero decir que soy hincha de Huracán. Que voy a la cancha desde los diez años, que conozco el ambiente del fútbol desde muy chica y que a mí también me han mandado a lavar los platos simplemente por ser mujer y querer opinar. Que me involucré en una agrupación feminista con otras hinchas porque veía en el fútbol un machismo que supuraba, que nos excluía y que nos violentaba. Y que me tocó ver como dos jugadores profesionales, formados en las inferiores de mi club, fueron denunciados en un caso de violación en manada. Todo lo que sigue en este texto está escrito con ese bagaje.

Hace un tiempo escribí sobre violencia de género y fútbol. En la nota presenté varios casos y qué rol o postura tomaron los clubes involucrados. Hacia el final, afirmé cuáles son, a mi criterio, las falencias y necesidades que tienen los clubes argentinos, que reciben a jóvenes de todo el país que muchas veces carecen de la contención y educación que necesitan. Estos descuidos luego se ven expresados en excesos y episodios de violencia.

Los espacios de contención son necesarios, como así también la educación sexual para todas y todos, ya que los clubes no solo forman deportistas, sino personas. Todo esto debería ir acompañado de secretarías de género con protocolos correspondientes, para que haya una normativa de cómo proceder ante casos de violencia en las instituciones. Y yendo un poco más allá, el cumplimiento del cupo femenino en las comisiones directivas de los clubes. Sería un escenario prometedor.

Hoy, más de un año después, algunas cosas cambiaron. Lejos estamos de una situación ideal, pero sí se han mejorado muchos aspectos. Algunos clubes incorporaron cláusulas de género en sus contratos, crearon secretarías específicas en dicha temática y promueven capacitaciones para sus empleados. Uno de esos clubes es Huracán, quien hoy tiene dos jugadores investigados por abuso en el plantel.

Con la iniciativa de Huracán Feminista y el apoyo de la agrupación Max Huracán, en abril 2020 el club logró aprobar un protocolo de género y la creación de la Secretaría de Género y Diversidad Sexual. Dicho órgano fue el encargado de tomar una postura en cuanto a la situación de Walter Pérez y Federico Marín.

La Secretaría decidió hacer un análisis integral de la situación y, luego de diversas conversaciones mano a mano con los jugadores y conociendo la situación judicial vía sus representantes legales, se optó por acompañarlos durante el proceso y armarles una agenda específica en materia de género. A su vez, se resolvió que, mientras dure el proceso, no se expondrá en la prensa la imagen de los involucrados. Por respeto a la denunciante, al club y también para no estigmatizar a los jugadores. De esta decisión formaron parte, además, el departamento de legales de Huracán, su presidente e incluso su director técnico.

Las decisiones no son estáticas ni definitivas, sino más bien provisorias. Dependen de cómo avancen los jugadores y cómo avanza también la causa en la Justicia. De más está decir que si la Justicia los encuentra culpables, el club evaluará y tomará las decisiones correspondientes, pero hoy por hoy, soltarles la mano era no hacerse cargo de que Huracán tuvo parte en su proceso de formación.

Nada es blanco o negro ni tan tajante. Creo firmemente en evaluar contextos y situaciones, como así también creo que aislar a un agresor -o a un posible agresor- no sirve de nada. Sí acompañarlo, sí formarlo. Sí hacerle entender la raíz del problema y qué está mal. Todo esto, claro, respetando los tiempos y decisiones de la Justicia y cuidando de las víctimas. Más allá de que rescindir un contrato sería vulnerar la presunción de inocencia, es también mirar para otro lado. Es no hacernos cargo de que algo está fallando en la contención y formación de los deportistas, que, como dije anteriormente, no son solo profesionales, sino también personas.

Sacándome la camiseta, creo que el accionar de Huracán ante las denuncias por abuso fue ejemplar y debería ser imitado por muchísimos clubes que aún hoy hacen la vista gorda ante esta problemática. De nada sirve echar. Sí hacernos cargo y corregir.

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