Marina Fages: “No podemos hacer como si no pasara nada, eso sería terrible”

Por Malena Alvarez

La artista visual, compositora, multi-instrumentista e intérprete presentó “Canción de Flora” como anticipo de su próximo disco compuesto y producido por ella misma. La música también dirigió el videoclip de este tema, que incluye la participación de los bomberos voluntarios de Villa Soldati.

“Canción de Flora” es un adelanto de tu próximo álbum. ¿Qué nos podés contar de lo que vamos a escuchar próximamente?

“Este año encaré el concepto del nuevo disco, ya tenía algunas canciones que habían quedado afuera del último, ‘Épica y Fantástica’, y sumé algunas melodías que empecé a trabajar con la idea que dio el puntapié inicial para trabajarlas como un todo: experiencias más introvertidas pero que a la vez conecten con pensamientos existenciales, ese tipo de preguntas que nos hacemos cuando no podemos dormir y a veces dan miedo. También me propuse hacer la producción artística de este nuevo disco, no solo para aprender cosas nuevas sino también para laburarlo conceptualmente desde ese lugar. Cada decisión artística es una oportunidad para hacer fuerte y claro el mensaje de la canción”.

¿Cómo fue la experiencia de dirigir tu propio video musical trabajando en conjunto con los Bomberos Voluntarios de Villa Soldati?

“Realmente fue un flash. Ya había dirigido un video mío (el de ‘Hardcore Disnei’) pero esa experiencia fue mucho más amateur y sin recursos, lo grabé con una cámara digital casera, y con la ayuda de muchas amistades. Para el video de Canción de Flora pude contar con un poco de presupuesto y una cámara hermosa, la diferencia de la imagen es impresionante como también el trabajo que hizo Daniel Ring, el director de fotografía. La experiencia en sí en el cuartel de bomberos fue algo que nunca me hubiera imaginado, gracias a la buena onda y predisposición de ellos que accedieron a abrirme su mundo aprendí un montón: cómo laburan y qué sentimientos los llevan a hacer ese trabajo que es voluntario y sin remuneración, pero absolutamente necesario para cualquier comunidad; la determinación y cómo forjan su carácter, las horas muertas y el miedo; fueron todas cosas que empecé a entender un poco gracias a muchas historias que nos contaron en varios encuentros, y quedé realmente impresionada. Admiro muchísimo su trabajo y me inspira, quiero decir que hay gente que día a día pone su vida en juego por otras y eso es algo muy fuerte de ver, es impresionante”.

Estabas a pleno con la organización de una fecha importante en The Roxy que debió suspenderse por las nuevas restricciones en el marco de la pandemia, ¿cómo vivís este panorama de dificultad que impacta directamente en la cultura y que se da hace ya más de un año?

“Es triste y desalentador el panorama, pero al mismo tiempo es lo que está sucediendo, no podemos hacer como si no pasara nada, eso sería terrible. Creo de verdad que si no nos cuidamos las cosas pueden ir mucho peor, por lo menos hasta que haya más gente vacunada. Lo que no entiendo es que restrinjan algunas cosas y otras no. En particular tengo la suerte de también desarrollar en paralelo mi carrera como artista plástica, así que este último año estuve dándole más énfasis a eso y pude pasar estos meses tan difíciles”.

Foto: Nadia Guzmán

En 2012 presentaste tu primer disco. ¿Qué ves que cambió para las mujeres artistas en Argentina desde ese momento hasta ahora? ¿El movimiento de mujeres jugó su rol?

“Sí, van a ser nueve años desde entonces, y posta cambiaron muchas cosas. El movimiento de mujeres logró no solo la reflexión masiva de temas que no estaban en la agenda, si no también cambios reales, y es hermoso y alentador poder estar viendo cómo ya hay resultados positivos. En particular al ambiente artístico, desde que me desarrollo como música tengo la suerte de hacer esto rodeada de personas hermosas y movidas inclusivas, que funcionando en los márgenes ya anunciaban cómo podían ser las cosas. Entiendo que en el mainstream y en ciertos círculos o escenas era todo más cerrado y duro siendo mujer, sinceramente en ese tipo de ámbitos hostiles no me interesó formar parte, sino que intentamos crear otras movidas alternativas con nuestras reglas amables, como Mercurio Disquería, los eventos Marder, Club Provincia, y también tocando y yendo a movidas que hoy en perspectiva hicieron mucho y son muy importantes para la cultura, como el festival Dilda en Ladran Sancho, Casa Brandon o el proyecto de Varias artistas”.

Además de cantar, tocar la guitarra, componer y producir; vos pintás cuadros y murales. ¿Cómo comparás todas esas formas tan diversas de hacer arte?

“No sé si lo comparo, tengo mucha energía y ganas de hacer distintas cosas, la satisfacción que siento pintando es muy distinta a la de tocar en vivo, y me gusta hacer ambas cosas. Con la pintura tengo muchos más años de laburo, y una manera más disciplinada de ordenar como trabajo, aunque cuando las ideas surgen es muy parecido a la manera caótica onírica de una canción. Al fin igual cuando se quiere desarrollar cualquier arte llega un momento más allá de la parte linda del flash inicial, de la idea que es una chispita que prende la fogata, luego hay que ser insistente y perseverante: las pinturas que hago llevan varios meses de realización, y lo mismo que un disco que necesita de muchas etapas para estar terminado. Cada proceso me da cosas distintas y también me doy cuenta que con eso luego pasan cosas distintas, y esa experiencia me da vértigo y alegría, como preparar una comida por largo tiempo y después sentarnos en la mesa a probarla. ¿Estará rico? ¡Espero que sí!”.

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