Siete opciones para invertir el aguinaldo y no perder en el intento

El mes de julio es un mes de buenas noticias, ya que es cuando se cobra el aguinaldo. Muchas personas quieren ahorrar ese dinero pero no quieren que pierda contra la inflación. Por eso es importante considerar las ventajas y desventajas de siete opciones financieras para, según cada perfil de inversor, destinar nuestros ingresos allí.

Empecemos con un clásico argentino: comprar dólares. Esta tal vez es la opción preferida por la mayoría. Es rápida, fácil y permite tener a resguardo nuestro dinero. Además, al estar en otra moneda, en general sabemos que esos ahorros no los vamos a utilizar para compras cotidianas, sino que genuinamente lo vamos a ahorrar.

Los problemas de esta opción son varios. Uno es que con la compra de los dólares, si no los invertimos, no podremos ganar más de lo que ya tenemos. Además, existen límites legales (el cupo de los 200 dólares mensuales) y el peligro de atesorarlos en nuestros hogares. Por ello, tal vez sea mejor considerar otras posibilidades.

Una segunda opción, también conservadora, es hacer un plazo fijo. Esto es otro clásico. Si ya se tiene el dinero en el banco, vía homebanking, haciendo unos pocos clics podremos tener nuestro plazo fijo, encima lo bueno es que podremos establecer un período de tiempo por el cual ese dinero estará a resguardo. En este caso, se pide un plazo mínimo de 30 días y mil pesos para empezar.
La desventaja principal de está opción es que hoy en día las tasas de interés que están pagando los bancos son bajas en relación a la inflación. Por lo cual, si bien es mejor que no hacer nada, no logramos siquiera evitar perder.

Por ello mismo, como tercera opción, es posible considerar los plazos fijos UVA, que son similares al plazo fijo clásico, aunque estos ajustan según la inflación y además nos pagan un módico interés. Pero al menos ya se puede estar protegido frente a la inflación de una forma simple, fácil y segura.

La desventaja de esta opción es que el plazo mínimo de tiempo para estas operaciones es de 90 días. Lo cual es un dato a considerar.

La cuarta opción implica un perfil de inversor un poco más sofisticado que los anteriores, ya que involucra la compra de bonos. En este caso existen muy buenas opciones, como por ejemplo bonos que ajustan por inflación y pagan encima un interés bastante alto (a veces del 10% anual), como los TX26 y TX28 (que son bonos del Tesoro Nacional). También se pueden comprar bonos en pesos, pero que pagan en dólares, como los AL29, AL30 o AL35 (también del Tesoro Nacional).

Estas son excelentes opciones inversoras que pueden darnos muy buenas ganancias. Algo especialmente cierto ahora, si se considera que el riesgo país es alto, lo que hace que los bonos valgan muy poco.

Lo malo de estas opciones, es que implica conocer al menos un poco el mercado argentino y, en general, plazos de tiempo superiores al año de espera para que la inversión realmente valga la pena.

Una quinta opción, para un perfil similar al anterior, es comprar acciones argentinas. El Merval está por el piso y muchos activos argentinos están absurdamente baratos. Se pueden comprar acciones en bancos, empresas constructoras, compañías de seguro, petroleras y demás. Si la economía argentina termina de dejar atrás la caída de la pandemia como es muy probable que pase ahora que está avanzando la vacunación y encima el gobierno regulariza sus pagos de deuda, o arregla con el FMI, todas estas acciones deberían explotar y tener grandes saltos en sus precios. Además, muchas de ellas pagan dividendos, lo cual implica un dinero extra.

Lo malo de está opción es que es más incierta y también requiere un nivel de paciencia que no todo el mundo posee.

Por ello mismo, como sexta opción, contamos con una posibilidad que es una suerte de mix de las anteriores: comprar CEDEARS (certificados de depósitos argentinos). ¿Qué es esto? Es algo simple y fácil: significa poder comprar en argentina acciones de empresas que cotizan en el mercado de Nueva York. Por ejemplo, podemos comprar acciones de Netflix, Google, Disney, Apple, Amazon, Coca-Cola, Toyota, o cualquier otro gigante mundial.
Las ventajas de esto son muchas: son acciones que las podemos comprar en pesos, pero las podemos vender en dólares, además cotizan en un mercado mundial (lo cual las aleja del riesgo argentino) y pagan dividendos. Es decir, tenemos rentabilidad en dólares y horizontes de posible crecimiento en el valor de las acciones.

Lo malo de esta opción es que es necesario saber en qué papel invertir, como además, también, tener mucha paciencia. Hay acciones que pueden subir mucho en poco tiempo, pero también pueden caer o quedar estancadas durante varios semestres.

Finalmente, consideremos la séptima opción: las criptomonedas. Esta es sin duda la opción más riesgosa de todas, aunque, igualmente, puede ser la más prometedora. Se pueden comprar criptoactivos como bitcoin o ether, que son los más sólidos y con mayor fortaleza. El precio de bitcoin hace unos meses llegó a 64 mil dólares. Ahora vale prácticamente la mitad, lo cual nos indica no sólo que puede volver a esos niveles rápidamente, sino que además -en algunas plataformas- podemos comprar en pesos y vender en dólares.

Las grandes desventajas de estas opciones son varias. La primera es la enorme volatilidad de estos activos. Lo cual implica mucho riesgo. Una segundad es la seguridad, ya que se puede caer en estafas digitales o incluso con problemas con las plataformas. Un tercer problema tiene que ver con la incertidumbre hacia el futuro y los enigmas que despiertan de cara a su regulación futura.

Bueno, ya recorrimos muchas opciones para saber dónde poner nuestro dinero. Ahora solo falta sopesar bien cada opción y terminar de decidir dónde invertir el aguinaldo.

Julián Zícari

El autor de este artículo es Investigador del Conicet, Economista, Historiador, Psicólogo, Magister, Doctor y Filósofo. Autor del libro Crisis económicas argentinas. De Mitre a Macri

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