El siniestro caso que Facundo Manes no quiere que se conozca

Hace más de 15 años, la conocida artista Natalia Cohan de Kohen, relataba en un reportaje al diario Página/12: “Facundo Manes me endilgó una enfermedad que se llama enfermedad de Pick. Pero yo estaba sana” (Página 12 13/07/2006) (disponible aquí: https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-69830-2006-07-13.html).

Una confección que es apenas la punta de un ovillo, en un caso que incluye farándula, herencias multimillonarias, negocios turbios, machismo, abogados mediáticos, un documental y el abuso del poder psiquiátrico. Todo lo cual hace que el pre candidato de Juntos, Facundo Manes, teme que se conozca esta historia.

Y los temores de Manes no son para menos. Es que a través de este caso, el neurólogo terminó desvinculado del Instituto Fleni bajo graves y terribles acusaciones: haber emitido certificados médicos adulterados para la promoción de un proceso de insania, haber generado una internación psiquiátrica forzosa y la ingesta compulsiva de medicación contra la voluntad del paciente. Algo muy parecido al actual y resonante caso de Britney Spears (conocido como movimiento Free Britney) o a lo relatado en la película Descuida, yo te cuido (I Care a lot – 2021).

La historia es así. En 2005 Natalia Cohan quiso formar parte, contribuyendo con mucho dinero, del nacimiento de un Centro Cultural en el cual participaban el arquitecto Clorindo Testa y el artista plástico Edgardo Giménez. Algo hasta entonces natural, ya que Cohan durante más de 30 años fue mecenas de muchos artistas y proyectos, además de llevar adelante los suyos propios.

Sin embargo, dada la fuerte y creciente amistad de Cohan con Giménez, las hijas de Natalia pensaron que había algo más, especulando que pronto su madre se casaría con su amigo. Esto despertó el temor de las hijas de perder parte de la multimillonaria fortuna que disponía Natalia.

Natalia Cohan.

Pues ésta era la viuda de Mauricio Kohen, quien era el fundador del laboratorio Argentia, y que en 1993 fue vendido en cerca de 200 millones de dólares, los cuales en gran medida fueron heredados por Natalia.

Las hijas para impedir que su madre dispusiera de sus bienes y dinero, buscaron desesperadamente hacerla pasar por loca, para inhibirla judicialmente, poniendo en duda su sanidad psíquica. Así primero recurrieron al conocido psiquiatra Wilbur Grimson, el cual, no obstante, no encontró evidencias de demencia ni de alteraciones psiquiátricas. Fue allí, tras este fracaso, que las hermanas Kohen hallaron en Facundo Manes la persona que ellas necesitaban para quedarse con todos los bienes familiares.

Manes le decretó inmediatamente a Natalia la insania, aduciendo la enfermedad de Pick. Con esto fue suficiente para que un ejercito de enfermeros y médicos fueran a la casa de Natalia, la drogaran, la llevaran con silla de ruedas atada a ser internada y la tuvieran sobremedicada y encerrada contra su voluntad en el Instituto de Neurociencia de Buenos Aires (INEBA).

Lo que llamó la atención es que poco después de estos sucesos Manes consiguió los fondos suficientes para montar su propio centro de médico: el INECO (Instituto de Neurología Cognitiva). El cual las malas lenguas aseguran que se hizo con el dinero pagado por las hermanas Kohen como retribución a que certificó que su madre era insana.

el INECO (Instituto de Neurología Cognitiva)

Todo funcionó redondo hasta ese momento a no ser por un detalle. Natalia dentro de su internación logró comunicarse clandestinamente con un amigo, el cual hizo que la prensa se interesara por el caso. Tras la nota arriba referida en Página/12 y el escándalo mediático que se desató, el INEBA le dijo a la familia que no podrían seguir albergándola en dicho psiquiátrico.

Tras salir, Natalia consiguió que la reconocida abogada Ana Rosenfeld la defendiera. Así en julio de 2006 la Jueza Gladys Carminatti falló a favor de Natalia y pocos meses después lo hizo la Cámara.

En ambos fallos se comprobó el diagnóstico apócrifo de Manes, que el Flemi nunca tuvo el expediente y los demás abusos ya relatados. Para cubrirse del peligro de ir preso o de perder su matrícula, Manes le ordenó a su subordinada, la Dra. Griselda Russo, que emitiera un certificado diciendo que, si bien el diagnóstico de Manes era errado, el mismo podría haber sido compatible con lo que éste había emitido.

Sin embargo, luego Russo frente a un escribano desmintió todo: dijo que nunca atendió a Natalia personalmente y que tampoco la evaluó, sino que emitió esos certificados por pedido expreso de Manes.

En poco tiempo Natalia Cohan recibió premios y homenajes a su trayectoria, en la cual reconocidos artistas como China Zorrilla o Jorge Luz le agradecían frente a auditorios repletos todo lo que hizo. Además, obviamente, el diagnóstico de insania fue revocado, costándole el puesto a Manes en el Fleni.

Todo lo sucedido, por el nivel de envergadura que implicó, terminó retratado en un documental realizado por Guillermina Pico en 2009 (llamado Yo, Natalia), el cual ganó el Bafici ese año como también muchos premios internacionales, mostrando cómo el poder psiquiátrico era utilizado para despojar a una persona de sus bienes.

Del mismo modo, el caso de Natalia Cohan fue uno de los antecedentes para que en 2010 se aprobara la ley de Salud Mental, en la cual específicamente se intenta impedir situaciones como esta, por parte de neurochantas como Manes, vuelva a repetirse.

Manes a pesar de que evitó perder su matrícula profesional o ir preso por este caso, hoy quiere convertirse en Diputado Nacional por la lista de Juntos y apunta a ser presidente en 2023.

Facundo Manes junto al senador Martín Lousteau.

Por eso hace poco borró toda su trayectoria previa a 2009 de su biografía de Wikipedia y quiere que este caso no se conozca. El problema es que, lamentablemente para él, la verdad siempre termina saliendo a luz.

Julián Zícari

El autor de este artículo es Investigador del Conicet, Economista, Historiador, Psicólogo, Magister, Doctor y Filósofo. Autor del libro Crisis económicas argentinas. De Mitre a Macri

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