Argentina camino a convertirse en el segundo productor mundial de litio para 2025

La minería de litio en la Argentina tiene en desarrollo 10 proyectos, en distintas etapas de avance, que permitirán incrementar progresivamente la producción hasta las 262.000 toneladas anuales, y convertir al país en 2025 en el segundo proveedor global de este mineral.

Con dos proyectos en operación comercial, Salar de Olaroz, en Jujuy de la empresa australiana Allkem (fusión de Galaxy Resources y Orocobre); y Fénix en Catamarca, de la estadounidense Livent, la Argentina es en la actualidad el cuarto productor mundial de litio (LCE), detrás de Australia, Chile y China; y por encima de Brasil y Zimbabue.

Con una proyección para fines de 2022 de 60 mil toneladas de carbonato de litio destinadas al mercado externo, el país podría incrementar progresivamente su producción hasta las 262.000 toneladas anuales en 2025, período en el cual se espera ingresen en operación las ampliaciones de los dos emprendimientos que ya se encuentran en funcionamiento y los otros ocho en etapa de construcción.

Además existen 35 proyectos en etapas de factibilidad, pre factibilidad, evaluación económica preliminar y exploración avanzada, cuyo ingreso en construcción y producción, aunque sea parcial, generaría un impacto económico exponencial en producción, exportaciones y empleo

El relevamiento de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) y de la Secretaría de Minería, también contempla una escalada del precio empujado por políticas que incentivan la movilidad eléctrica, acrecentando la demanda de baterías.

El litio no es un commodity, sino que su precio se define en contratos privados donde factores como la pureza determinan su precio de venta. Hace dos años era de US$ 7.000 y en la actualidad se ubica en torno a US$ 70.000, una suba exponencial que también incluye el encarecimiento de la logística.

En la Argentina, por el tipo de recurso disponible, luego de un importante período de exploración y estudio de factibilidad, un proyecto demanda 2 a 3 años en ser construido, y una vez en producción, otros 3 años en alcanzar la plena capacidad, lo que permite proyectar la entrada en operación de cada emprendimiento.

Botón volver arriba
× Suscribite a nuestro WhatsApp