El póker y la influencia de la psicología

El aspecto mental es esencial en el desarrollo de una partida de póker. Este tradicional juego de cartas se ha guiado tanto por el azar del reparto como por las capacidades emocionales de los jugadores, cuyas decisiones y movimientos resultan claves en sus posibilidades de éxito. Tanto en el formato tradicional como en la versión online, a la que muchos usuarios acceden tras obtener un bono sin deposito, el condicionante psicológico tiene una influencia directa; hasta el punto de que hay un importante trabajo de análisis e investigación sobre cómo el comportamiento del jugador puede afectar a su rendimiento. 

La clásica expresión “ir de farol” va asociada intrínsecamente al póker. La base del éxito de una jugada no está tanto en la calidad de las cartas, sino que en este objetivo adquiere cada vez más relevancia el saber qué hacer con ellas y el cómo mostrar al resto de participantes las decisiones asumidas. Una mano muy buena puede no tener consecuencias sobre las ganancias obtenidas si el jugador es incapaz de utilizarla bien, pues el resto de participantes pueden ver rápidamente que este contrincante tiene un juego muy bueno y retirarse rápidamente de la puja. En el caso contrario, hay jugadores que han desarrollado extraordinarias habilidades sociales y son capaces de obtener un buen rendimiento a un reparto de cartas muy malo. 

La adopción de decisiones en cada momento del juego va asociada al estilo de comportamiento que tiene cada jugador, pues la mayoría asumen un rol y un patrón que suele mantener durante todo el juego. El estilo es común a la sociedad en su globalidad. El modelo conservador tiene el objetivo de asegurar y no correr riesgos, por lo que presenta una prácticamente total dependencia de la suerte de las cartas. En cualquier caso, un juego así puede penalizar si los otros participantes lo advierten rápidamente, por lo que hay que saber gestionar estas situaciones y asumir ciertos riesgos con periodicidad, para romper con la monotonía y tratar de desconcertar a los compañeros. Otros, en cambio, son más atrevidos y buscan “farolear” con frecuencia, lo que se traduce en apuestas altas y en alargar la jugada hasta las últimas decisiones. Las miradas, las reacciones o los movimientos. Todo influye, desde el punto de vista psicológico, en los momentos decisivos de la partida. 

El lenguaje corporal es otro factor que puede indicar hacia dónde se dirige cada jugador. Adoptar una actitud robótica es muy difícil, incluso es otro tipo de comportamiento que puede mostrar conclusiones. En ese sentido, la influencia de la psicología se refuerza, pues cada gesto y movimiento, aunque éstos sean de mostrar neutralidad e indiferencia, son representativos del juego de cartas que pudiera tener el participante. Los mejores jugadores de póker son aquellos capaces de leer las intenciones de sus oponentes a través del lenguaje corporal. ¿Psicólogos o especialistas de cartas? Cada vez más profesionales de este juego recurren a profesionales del mentalismo y la psicología para mejorar en la habilidad de interpretar las diferentes expresiones del rostro humano y asociar dicha interpretación a este juego en concreto. 

Mundo online

La relación entre los participantes en una partida de póker ha cambiado radicalmente con la incorporación de Internet como un canal de comunicación y abierto a la organización de partidas. Las compañías más importantes y portales de casinos online han desarrollado sitios webs y aplicaciones móviles en las que se programan, diariamente, miles de partidas y torneos a escala planetaria. Los usuarios se conectan desde su casa y pueden participar en una acción que comparte con otras personas ubicadas a miles de kilómetros. Hay jugadores profesionales que han crecido mucho con este modelo. El formato es muy parecido al tradicional, con una mesa, reparto de caras y apuestas monetarias. La principal diferencia es el canal, pues ahora todo el proceso se gestiona de forma online y esto supone una importante diferenciación del apartado anímico. En cualquier caso, éste se mantiene, con una adaptación a las condiciones de la red. 

¿Cómo influye la psicología cuando la expresión es virtual? Es decir, aquí no hay gestos ni expresiones analizables porque no se pueden apreciar. Las posibilidades de adelantarse a los movimientos del contrincante se reducen, si bien hay herramientas para obtener conclusiones aproximadas a la certeza. La fuente de información se reduce a los movimientos que realiza cada jugador, de acuerdo con unas cartas determinadas que el resto de participantes pueden ver cuando finalice la partida. Así se obtienen patrones que son interpretados y analizados de cara a las posibles futuras decisiones. Es un trabajo de análisis fugaz, pues la mayoría de conclusiones obtenidas de este trabajo se pueden aprovechar, únicamente, en la propia partida. El número de jugadores presentes en la red es muy amplio y coincidir con un rival en otras partidas resulta complicado. 

En cualquier caso, el póker online también aporta un margen relativo a la psicología, desde la perspectiva del adivinamiento de patrones, que muestran el tipo de comportamiento de cada jugador en función de la calidad de sus cartas.

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