En las sombras del poder, nuevas alianzas se forjan entre aparentes enemigos confesos.
Hoy, el senador Wado de Pedro es el intermediario entre Cristina Kirchner y un personaje clave del gobierno de Milei: Santiago Caputo.
La negociación no es política, sino judicial.
Cristina necesita protección. Sus causas judiciales amenazan con arrastrarla, pero el precio por su salvación es alto. Caputo, un hombre de poder con tentáculos en los tribunales, tiene la llave para frenar todo.
El objetivo del gobierno es sencillo, mantener a CFK en carrera electoral, para garantizarse al oficialismo un enemigo aglutinante en las próximas elecciones legislativas, y conseguir los votos claves del kirchnerismo para abrir el debate de una reforma constitucional.
Esta semana la ex-presidenta se refirió justamente a la necesidad modificar la carta magna. “Hay que reformar la Constitución. No puede haber elecciones cada dos años, tiene que ser cada cuatro años. Hay que acomodar los mandatos para que duren cuatro años”, sostuvo.
Según Cristina Kirchner, hoy no están “los números” para una reforma constitucional, “pero la necesidad sí”. “Y creo que, en algún momento, son las vueltas de la historia”, planteó.
A su vez, en otro apartado de su intervención volvió a cuestionar al Poder Judicial. “También hay que introducir qué puede ser declarado constitucional o inconstitucional. La última reforma que se está haciendo en México es la elección de los jueces por voto popular… ¿Es algo moderno y contemporáneo que alguien que puede decidir sobre tu vida, tu libertad y tu patrimonio, una vez que es nombrado, dure toda a vida? El único poder que hace eso es el Poder Judicial”.
“Tenemos una rémora monárquica en uno de los poderes del Estado”, cuestionó.
