Lorena Maciel y Gerardo Tato Young fueron una de las parejas más queridas del mundo del periodismo. Cuando pusieron fin a su relación, después de 23 años juntos y tres hijos en común: Miranda, Camilo y Manuel, la familia logró adaptarse a la nueva realidad y encontrar nuevos caminos para seguir unida por la crianza de sus chicos.
Días atrás, la conductora de TN habló en el ciclo radial Hablemos de…, conducido por Osvaldo Menéndez, y se refirió con franqueza a los motivos que los llevaron a tomar rumbos separados.
La historia entre los dos periodistas arrancó en 1996, durante la cobertura del motín de Sierra Chica, cuando ambos daban sus primeros pasos en la profesión. Desde ese primer cruce, forjaron una conexión que los llevó a compartir más de dos décadas de relación, tres hijos y una carrera periodística en paralelo. Lo que construyeron juntos era, por cualquier medida, mucho.
La razón central que Maciel identificó no fue una crisis repentina sino un desgaste acumulado durante años. “Después de 23 años discutíamos mucho por la crianza. Fuimos padres muy presentes y no estábamos de acuerdo en cosas, sobre todo en el tema de poner límites”, explicó. Las diferencias en torno a la educación de sus hijos fueron erosionando un vínculo que, por mucho tiempo, ambos creyeron a prueba de todo.
“Siempre nosotros creíamos que la pareja era tan fuerte, habíamos pasado tantas adversidades juntos, que éramos indestructibles”, recordó. Esa convicción los sostuvo durante años, pero también les impidió ver lo que se estaba perdiendo en el camino. “Se fue como desgastando la relación”, admitió, con la precisión de quien ya procesó lo que vivió desde hace 7 años.
El diagnóstico que Maciel hace hoy es claro y no busca excusas. “La verdad, si te tengo que decir algo, descuidamos nuestro vínculo de pareja en pos de la crianza de los chicos“, planteó. ”No es nadie más culpable que nosotros dos, porque si había algo en lo que con Tato estábamos de acuerdo es que los pibes eran nuestra prioridad”, afirmó.
Esa prioridad, sostenida durante más de dos décadas, terminó pasando factura. Y Maciel lo ve con claridad ahora que tiene distancia. “Hoy en día veo parejas que se priorizan ellos antes que a los chicos y eso le hace bien a los hijos y a la pareja”, dijo. No lo plantea como una crítica a su pasado sino como una observación sobre lo que funciona. El contraste con su propia historia es inevitable: “Nosotros ya nos detonó todo por el aire cuando quisimos”, admitió.
Cuando Menéndez señaló que la separación no respondía a que se hubiera terminado el amor, Maciel fue contundente: “No, en nosotros siguió el amor”
