El mundo del arte argentino e internacional despidió con pesar a Eugenio Zanetti, uno de los creadores más influyentes de las últimas décadas. Nacido en Córdoba el 19 de octubre de 1946, Zanetti se destacó como escenógrafo, director de cine, dramaturgo, pintor y director de arte, con una carrera que trascendió fronteras y géneros.
Formado inicialmente en arquitectura en la Universidad Nacional de Córdoba, Zanetti dio sus primeros pasos en el cine en Italia, donde participó en el rodaje de Medea (1969) bajo la dirección de Pier Paolo Pasolini.
Su talento lo llevó a trabajar tanto en el teatro independiente como en el comercial, y a dejar su sello en películas argentinas emblemáticas como El poder de las tinieblas (1979) y Los pasajeros del jardín (1982).
En el teatro, Zanetti fue responsable de puestas memorables en escenarios como el Teatro Colón, y participó en obras como El zoo de cristal, Están tocando nuestra canción, Corazón de titanio, Ver y No Ver, Locas por el biógrafo, Farsa del corazón y Filomena Marturano, entre muchas otras. Además, expuso su obra pictórica en Argentina, México, Estados Unidos y España.
En la década del 80, Zanetti se radicó en Estados Unidos y construyó una carrera internacional como director de arte y diseñador de producción en grandes producciones de Hollywood. Trabajó en títulos como Línea mortal (Flatliners, 1990), El último gran héroe (Last Action Hero, 1993), Zapata, el sueño del héroe (2004) y Encontrarás dragones (2011).
Su consagración llegó en 1995, cuando ganó el Premio Oscar a la Mejor Dirección de Arte/Diseño de Producción por su trabajo en Restauración (Restoration, de Michael Hoffman). En 2000 volvió a ser nominado por Más allá de los sueños (What Dreams May Come, 1998), donde desplegó un universo visual único.
En 2014, Zanetti escribió y dirigió Amapola, un largometraje que reunió sus facetas de autor, director y diseñador visual, reafirmando su pasión por el cine y la narrativa dramática.
