En una íntima entrevista concedida a Infobae, Homero Pettinato abrió el cajón de los recuerdos para abordar con honestidad y humor la dinámica familiar que marcó su infancia junto a su padre, el icónico conductor Roberto Pettinato.
Con soltura, el humorista despejó las fantasías de la opinión pública respecto a lo que implica crecer siendo hijo de una figura mediática y exitosa de la televisión argentina.
Al ser consultado sobre la percepción que la gente tiene de ellos, el integrante del programa de streaming no dudó en responder con absoluta naturalidad sobre el estilo de vida que llevaron desde chicos.
“La gente dice ‘¿Por qué no son chetos los hijos de Pettinato?’. Porque nosotros somos los hijos de Cecilia en realidad, no siento que cuando papá la pegó la pegamos todos y nos fuimos para arriba. La pegó él. Igual agradecido con todo lo que me tocó vivir. Papá derramó mucho, pero para él”, comenzó con total sinceridad.
Sin guardar rencores y mirando el pasado con gratitud, Homero analizó la independencia con la que su padre manejaba su propia existencia: “Mi viejo era muy independiente y vivía su vida muy allá. En ese sentido lo tomo con mucha gratitud, si bien lo sufría en el momento. Mi papá iba a París y en el mismo momento nosotros nos íbamos a Las Toninas, después compensaba llevándonos a Disney”.
En esa misma línea, el comediante reivindicó las raíces de su infancia y la influencia de su madre para mantenerlos con los pies sobre la tierra, lejos de los privilegios o posturas elitistas del ambiente del espectáculo.
“La gente en modo de chiste dice ‘¿por qué Tamara y vos son tan gronchos?’. Porque somos así, gente de barrio. No nos faltó nada nunca, mi mamá no buscó que seamos los hijos de Roberto Pettinato, sino más bien los suyos. Y en mi casa se vivía de una manera y se compartían los valores con humildad. Le estoy eternamente agradecido con eso”.
Para cerrar su sincera reflexión sobre aquellos años de formación, celebró el equilibrio entre la realidad de su madre y las excentricidades del músico y conductor: “Mi viejo estaba en Búzios, París con su vida propia y nosotros en Las Toninas con nuestros primos. La verdad hermoso”.
