Una maestra jardinera de San Juan fue denunciada por robar útiles, libros y otros materiales educativos del establecimiento donde trabajaba para venderlos a través de redes sociales. La acusación llegó a la Justicia después de que se detectaran publicaciones en las que se ofrecían productos que, según la denuncia, pertenecían a la institución.
La investigación involucra a una docente que se desempeñaba en la Escuela de Nivel Inicial (ENI) Nº62. De acuerdo con la información publicada por Diario de Cuyo, la mujer habría utilizado Facebook Marketplace y WhatsApp para comercializar los elementos que supuestamente retiraba del jardín.
El caso comenzó a investigarse a partir de las sospechas sobre el destino de distintos recursos educativos. La denuncia sostiene que parte de esos materiales, que debían permanecer a disposición de la comunidad escolar, terminaron ofrecidos a particulares.
La acusación incluye libros y útiles destinados a las actividades educativas. Ahora, los investigadores intentan establecer qué elementos habrían sido sustraídos, cuál era su procedencia y si efectivamente fueron vendidos.
La causa tuvo un avance este viernes, cuando Rocío Anabel Sánchez, docente titular de la Escuela de Nivel Inicial Enrique Mosconi, ubicada en el departamento de Rivadavia, quedó formalmente imputada por el presunto delito de peculado, un delito que consiste en apropiarse de bienes o fondos públicos que una persona tiene bajo su responsabilidad debido al cargo que ocupa.
Según la investigación, las irregularidades comenzaron a advertirse en septiembre de 2025. Una compañera de trabajo presentó una denuncia el 29 de abril de este año y aportó información sobre los elementos que supuestamente habían desaparecido del establecimiento.
Entre los materiales investigados figuran tijeras, lápices, plasticolas, crayones, acuarelas, marcadores, hojas, juguetes y juegos de madera para muñecas. Algunos estaban asignados a la sala de tres años que tenía a cargo la docente.
Uno de los datos que llamó la atención de los investigadores fue que una emprendedora reconoció entre los artículos ofrecidos un juego de madera que había donado a la escuela. Además, se incorporaron capturas de publicaciones en redes sociales y documentación del inventario escolar para intentar determinar la procedencia de los productos.
