Peritos federales hallaron este jueves restos de un bebé nacido en 1986. El hallazgo se produjo en el marco de una investigación de la Justicia Federal de Mendoza por la desaparición del niño, cuya madre pudo reconocer a partir de una medallita encontrada en la misma cripta. La mujer había dejado ese objeto en la sala de partos del hospital.
Ante el descubrimiento, la Justicia busca reconstruir qué ocurrió desde que separaron al bebé de su madre hasta que sus restos llegaron al cementerio de Mendoza.
La desaparición ocurrió en septiembre de 1986, en el hospital Lagomaggiore. La mujer, hoy viuda, había dado a luz a un varón, pero después del parto no pudo volver a verlo. Según su denuncia, desde el hospital le informaron que el niño había muerto, aunque nunca le permitieron despedirse ni le entregaron el cuerpo.
Casi 40 años después, los restos fueron encontrados en la cripta 16 del cementerio de Mendoza. Allí también apareció una medallita que la madre había dejado en la sala de partos. Ese objeto permitió a los investigadores avanzar en la identificación del bebé.
El hallazgo se produjo en el marco de una causa que instruye el fiscal Fernando Alcaraz, del Área de Transición de la Fiscalía Federal de Mendoza, y que investiga la desaparición forzada de personas durante la democracia. Los peritos trabajaron en dos criptas del cementerio, la 15 y la 16. Los restos fueron encontrados en esta última.
La mujer había denunciado el caso ante la Justicia provincial, pero, ante la falta de resultados, la investigación pasó al fuero federal. La causa también comprende la desaparición de otros niños en el hospital Lagomaggiore durante aquella época.
Según informaron fuentes judiciales, el expediente podría derivar en un Juicio por la Verdad, una posibilidad que cuenta con el aval de la denunciante. El proceso buscaría esclarecer las circunstancias de la presunta sustracción de bebés recién nacidos durante la democracia.
En ese sentido, los abogados de la mujer presentaron documentación que, según sostienen, expone contradicciones en los registros oficiales sobre lo que ocurrió después del nacimiento. Los certificados de nacimiento y defunción tienen el mismo número de DNI, pero consignan horarios incompatibles. Incluso, en los documentos el niño figura como fallecido antes de nacer.
La denunciante sostiene que su hijo nació con vida y que pudo verlo en la sala de partos, pero que después nunca más le permitieron tener contacto con él.
Décadas más tarde, la mujer consiguió documentación que reforzó sus sospechas y aportó una muestra genética al Banco de Huellas Genéticas de Mendoza.
Ahora, la investigación deberá determinar si los delitos que se buscan esclarecer están prescriptos. Sin embargo, aun en ese caso, el Juicio por la Verdad podría funcionar como una herramienta de reparación simbólica y garantizar el derecho a conocer lo ocurrido.
