ABERRANTE: nenas gitanas vendidas como esclavas en Argentina
Un caso aberrante trascendió la semana pasada. Una niña de 13 años, miembro de la comunidad gitana, había sido vendida como “esposa” a su primo sanguíneo, un hombre siete años mayor, por $825 mil pesos, a valor de 2022.
Sus propios padres la entregaron. Muy poco después, esa niña -una analfabeta, que por decisión de sus padres jamás pisó una escuela-, fue convertida en una esclava.

Tras enfrentar un matrimonio forzado del rito gitano, cumplió con otra ceremonia. Ella misma la describió en su declaración en cámara Gesell que brindó el 8 de marzo de 2025 ante una psicóloga, realizada en el marco de una investigación a cargo de la Justicia federal de San Juan, que intentaba esclarecer su situación.
Allí, habló de la práctica de “abrir camino”. Su propio “marido” debía asegurar que la “esposa” que había comprado, su prima, la hija de la hermana de su madre, era virgen. Luego, la embarazó, no una, sino dos veces. Perdió el primer embarazo, un aborto espontáneo. El segundo llegó a término. El bebé nació el 24 de agosto de 2024 en el Hospital Iturraspe de Santa Fe capital.
La niña fue arrastrada de un extremo del país a otro, en un periplo de tres provincias. Fue obligada a vender medias en la calle con su embarazo avanzado, maltratada, torturada con cigarrillos encendidos. Fue en Caucete, San Juan, donde cayeron sus captores, capturados por Gendarmería Nacional, luego de que intentaran secuestrarla de vuelta, cuando la menor había regresado a sus padres.

El mes pasado, Gustavo Franco Cristo, su “esposo”, y sus “suegros”, Alberto e Isabel Cristo, fueron condenados a diez años de cárcel cada uno por el delito de trata de personas, una condena lograda por el fiscal federal Francisco Alcaraz y la PROTEX, con su colega Alejandra Mangano.
El problema de la trata de niñas dentro de la comunidad se repite hace años. Hay otras causas en similares en su curso. Una funcionaria judicial de alto orden asevera: “En San Juan ya hubo tres casos. En Neuquén se investigaron hechos similares. Los imputados se defienden al decir que es una práctica de su cultura, cuando son las propias mujeres las que piden ayuda y denuncian los hechos. Además de venderlas, las maltratan. Los embarazos adolescentes ocurren con frecuencia”.













