
La noche del 27 de marzo pasado fue algo inusual en el Instituto Malbrán, organismo encargado de realizar los testeos por coronavirus de gran parte de la Argentina: un ladrón entró a delinquir a la institución en plena cuarentena.
El ratero se llevó un monitor, un CPU, diversos objetos de computación, un bolso con herramientas para trabajo de electricidad, una campera de trabajo de color azul y un botiquín que contenía agua oxigenada, algodón, alcohol, gasas y analgésicos, entre otros elementos.

El maleante no pudo ir muy lejos, dado que las cámaras de seguridad del centro de microbiología de Barracas, donde se estudia la evolución del Covid-19 en la Argentina, alertaron al personal.
La Policía de la Ciudad atrapó al ladrón, de nacionalidad colombiana, y lo puso a disposición de la Justicia. El mismo fue condenado a dos meses de prisión y será deportado de la Argentina una vez que se levante el cierre de las fronteras.
La medida fue adoptada por el juez Luis Schelgel, quien también fijó que el hombre, de 26 años, no podrá volver a la Argentina por cuatro años.









