La Delio Valdez: “Cuando volvamos va a ser con algo nuevo”

La orquesta independiente de cumbia acaba de anunciar su primer streaming a colaboración que se realizará el 14 de noviembre y charlamos con Santiago Moldovan, el clarinetista, sobre cómo se vive este momento desde el interior del proyecto.

¿Cómo es el proceso de componer y de arreglar dentro de una orquesta como esta?

La Delio ya tiene 11 años, fuimos encontrando una manera y mejorando. Estamos constantemente buscando la mejor forma de funcionar, porque somos un montón, requiere organización, y cambió mucho ahora con esto de la pandemia. Nosotros durante los primeros años de la banda, éramos de tocar muchos covers de canciones clásicas latinoamericanas, pero ya hace un par de años que todo eso cambió y nos dedicamos a hacer canciones nuestras. Un poco lo que pasa es que cuando sos una orquesta, al ser tantos, la composición no se da como una cosa espontánea en el momento, zapando en un ensayo. En general lo que hacemos es que alguno trae alguna idea madre con la que se empieza a laburar, se le van pasando filtros, cada músico le incorpora lo propio, y las canciones van creciendo. Ahora con la pandemia enganchamos hace tres meses una manera de laburar muy nueva, muy loca, pero que nos está funcionando. Todo el proceso fue virtual: nos juntábamos una vez por semana, nos pasábamos maquetas, cada uno grababa desde su casa, y ya tenemos prácticamente un disco nuevo armado. Empezamos la semana pasada ya a ensayar un poquito presencial al aire libre, encontramos la manera de hacerlo. Cuando volvamos va a ser con algo nuevo”.

Ya volvieron a ensayar y ustedes son 15. ¿Hay protocolo? ¿Cómo se manejan con eso?

“Es un bardo, porque el protocolo formal para ensayar en un lugar cerrado creo que está armado para hasta 10 personas. Estando al aire libre se minimizan todos los riesgos, pero fue difícil gestionar, conseguir un lugar donde tenés que tener una orquesta sonando, no te tienen que putear los vecinos, tiene que estar más o menos equipado para que la banda pueda sonar. Y funciona, ensayamos dos veces, es muy amena la situación al aire libre, se escucha mejor”.  

La cumbia es cachengue y por eso mucha gente tiende a pensar que es un ritmo superfluo que no tiene una historia y un significado detrás, ¿Qué opinan ustedes de esa concepción?

“La cumbia es cachengue, pero eso no significa que sea un género elemental o básico. En nuestro país durante muchos años fue un género al que se lo miraba con mucho prejuicio, incluso hay gente que piensa que es muy elemental, muy básico para ser tocado, y la verdad es que si te metés y rasgás un poquito te das cuenta de que nada que ver y que más bien lo contrario, que tiene algo muy poderoso y muy interesante de trasfondo. Porque si no, no se explica como una música que es un folclore que nació en Colombia en la época de la conquista se globalizó por todo el mundo. En todos los países de Hispanoamérica lo tocan, lo sienten propio y tienen su manera de tocar. Como nosotros tocamos cumbia, pasa lo mismo en México, Perú, Bolivia. Y tiene que ver con esta cosa de encontrar a la gente y unirla, romper barreras. Mientras suena la cumbia, por un rato nos olvidamos de las preocupaciones. Se trata de bailar y encontrarse. Es una música que surge de una cosa ritual de exorcizar un poco la pena, entre esclavos, aborígenes. Salvando las distancias, no es muy diferente de lo que pasaba hace unos meses. La gente sale el fin de semana y va al baile a joder y a pasarla bien, y un poco a sacarse todo el yugo y toda la angustia de encima”.

En este sentido del significado que hay en la cumbia, podría decirse que ustedes se toman bastante la frase «todo arte es político»,  ¿no?

“Sí, totalmente, concuerdo con la frase. Lo que nos pasa con eso es que es natural lo que sucede, no es que es una búsqueda militante o de posicionamiento. Cuando La Delio empezó a tocar, los primeros shows eran en la cárcel, en tomas de universidades, en geriátricos, o en institutos de menores. Era para probar qué pasa con la música si vos la ponés al servicio de la gente en contextos que no tengan siempre que ver con la joda y con un boliche a las tres de la mañana. Y hoy en día mantenemos eso, cuando aparece algo que nos convoca, alguna causa con la cual nos sentimos interpelados, si podemos aportar algo haciendo lo nuestro, que es tocar, lo hacemos. Como cualquiera que va a una marcha, pero a nuestra manera”.

¿Cómo vivieron este año la nominación de “La Delio Valrex” a la terna de mejor álbum en vivo en los Premios Gardel?

“El Gran Rex fue un flash total, porque fue una de esas confirmaciones. Nosotros empezamos a hacer esto y siempre lo hicimos de una forma muy artesanal, muy autogestionada. La Delio siempre fue independiente, produciendo sus propios conciertos y haciéndose cargo de un montón de cosas. Hace 10 años, los conciertos los hacíamos en un galpón que teníamos que limpiar y armábamos el escenario con pallets. Y poder estar haciendo El Cumbión en el Gran Rex con una terrible puesta, con invitados, y estar en los premios considerados al lado de proyectos tan mainstream y tan grosos de la industria es un lindo mimo, y una forma también para nosotros de reconfirmar que nuestro camino y nuestras formas también van”.

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