Joven científico argentino fallece agobiado por el nuevo contexto del país

Un día antes de la asunción del libertario Javier Milei a la presidencia, una noticia sacudió a las comunidades en lucha de los pueblos fumigados de la Argentina: la muerte de Damián Marino, investigador del Conicet y referente de los estudios sobre los agrotóxicos y sus efectos sobre los cuerpos y los ambientes.
Días antes que su corazón dijera ‘basta’, el especialista había contado que le diagnosticaron un “pico de estrés”, agobiado por el contexto.
“¿Y cómo no voy a tener un pico de estrés? Tengo equipamiento comprado a un dólar oficial que va a llegar el 12 (de diciembre) y no voy a poder retirar de la Aduana por la devaluación que hará Milei.”, contó a principios de mes, en un posteo en Facebook.
“Cuando ves caer los planes bianuales de proyectos a pedazos y cuando becarios y pasantes brillantes con los que uno trabaja vienen a preguntarte si sus becas continúan o cómo sigue su futuro”, se lamentó.
Marino tenía 46 años y fue uno de los pocos científicos que acompañó acompañó a las comunidades del interior en su lucha para intentar frenar o alejar las aplicaciones con agroquímicos que los enferman.
Investigó desde la academia, pero también supo salirse de la academia para aportar pruebas allí donde había reclamos por políticas públicas ambientales más justas.













