Verónica Llinás utilizó sus redes sociales para contar que perdió su celular en la zona de Puerto Madero y apeló a la solidaridad de quienes pudieran tener información sobre el paradero del dispositivo.
Lo que siguió fue una mezcla de preocupación genuina, humor ácido y un intercambio con usuarios que volvió a demostrar su estilo frontal.
Todo comenzó con un video difundido en redes por su colega y compañero de trabajo Alejo García Pintos, en el que la actriz y directora se mostró visiblemente afectada por la situación.
Allí explicó que no tenía claro si el teléfono había quedado olvidado en un bar o en un restaurante de la zona, pero que al regresar ya no estaba. “Por favor, por favor”, repitió en varias oportunidades, dejando en evidencia la importancia que tenía recuperar el aparato. No era un objeto más: “Por favor, devuélvanmelo, es mi herramienta de trabajo”, remarcó, en una frase que sintetizó la dimensión del problema.
En ese mismo mensaje, Llinás intentó desalentar cualquier uso indebido del celular. Aclaró que el chip estaba bloqueado y que el equipo no podría ser utilizado, en un intento por convencer a quien lo tuviera de devolverlo. Pero además, sumó un incentivo: ofreció entradas para su obra Una navidad de mierda a modo de recompensa. “A quien me lo devuelva le voy a regalar entradas”, prometió, apelando a la buena voluntad.
Horas después, la actriz volvió a escribir en su cuenta de X. El celular no había sido simplemente extraviado. “Me dejé el celular en un restorán en Puerto Madero y me lo chorearon”, publicó, con su característico tono directo. Y en esa misma frase, fiel a su estilo, agregó un comentario que generó revuelo. “Si me lo dejaba en un bodegón de La Boca, capaz que aparecía”, ironizó.













