Llegó a jugar en la Selección Argentina y ahora es utilero en México
Quién iba a decir que Erik Lamela, aquel zurdo talentoso que ilusionó a River en un comienzo, que pegó el salto a Europa, donde ganó el Premio Puskás, y hasta se animó a tirar paredes con Lionel Messi en la Selección Argentina, terminaría siendo anotado como utilero a los 34 años, poco después de haberse retirado a causa de una lesión en su cadera.

Este giro inesperado sorprende a más de un futbolero, pero es real. Solo hace falta entrar a la página oficial de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) y analizar, uno por uno, los integrantes del cuerpo técnico de Matías Almeyda en Rayados de Monterrey.
Allí resalta Coco, que figura como español, pese a haber nacido en la localidad Carapachay, del municipio de Vicente López. Lo más curioso, sin embargo, es su puesto en el equipo de trabajo del Pelado: se desempeña verdaderamente como ayudante de campo, tal como lo hizo en Sevilla, pero no puede ser anotado así porque aún no cuenta con la licencia necesaria, según el artículo 17.1 del estatuto de la Liga MX. Lo mismo ocurre con Fabián Donelli, entrenador de arqueros.
Lamela no recibió la certificación debido a que a que está realizando el curso de director técnico UEFA Pro, que comenzó una vez colgados los botines en AEK Atenas de Grecia y que tiene una duración de 12 meses.

Si bien ya se lo veía cerca de Almeyda en el fútbol español, sorprende verlo al exmediocampista en este rol en México. Dueño de una gran pegada y una gambeta elegante, se destacó con la banda roja del Millonario, defendió la camiseta de Roma durante dos temporadas y tuvo un ciclo histórico en Tottenham, donde acumuló 257 encuentros y recibió el Puskás por un golazo de rabona a orillas del área grande, con caño incluido, en el clásico ante Arsenal en Wembley, allá por marzo de 2021.
Su destacado nivel a mitad de la década pasada llamó la atención primero de Alejandro Sabella y luego de Gerardo Tata Martino, quienes lo convocaron a la Selección Argentina: sumó presencias en las Eliminatorias para el Mundial de Brasil 2014 y en las Copas Américas 2015 y 2016.
Luego de irse de Londres por la puerta grande, pasó por Sevilla, se consagró campeón de la Europa League y también dejó su huella, aunque las lesiones lo tuvieron a maltraer durante esos últimos años.

Ya sin demasiadas oportunidades en el Ramón Sánchez Pizjuán, intentó relanzar su carrera en Grecia y, si bien tuvo buenos números (seis goles y tres asistencias en 31 encuentros), terminó poniéndole fin a su carrera por una lesión en su cadera, que lo obligó a ser operado en dos ocasiones. “Hace 5 años que tomo pastillas cada partido para poder competir”, contó en un desgarrador testimonio.













