Organizaba marchas anti-cuarentena y murió de coronavirus

Ángel José Spotorno, de 74 años, falleció el pasado 16 de junio por coronavirus en su departamento del barrio porteño de Mataderos.

La enfermedad lo alcanzó luego de que organizará, vía redes sociales, numerosas protestas callejeras contra el aislamiento preventivo y obligatorio establecido por el Gobierno de Alberto Fernández.

Spotorno en una de las marchas de apoyo a Mauricio Macri junto al diputado Fernando Iglesias.

“De los 90 días que vivió en cuarentena, unos 85 habrá estado en la calle. Él siempre se cuidó mucho, no tenía ninguna enfermedad ni había tomado nada. Era mi único primo hermano. Teníamos muy buena relación”, explicó su prima Marita Riera.

Radical de toda la vida, con el correr de los años se incorporó a las filas del PRO y se convenció del proyecto del neoliberal Mauricio Macri. En su Facebook aparece con fotos con algunos dirigentes, como los diputados Cristian Ritondo y Fernando Iglesias y fue uno de los convocantes a las movilizaciones de apoyo a Juntos por el Cambio durante la campaña electoral de 2019.

“Tenía un montón de nombres en Facebook y era administrador de grupos de Whatsapp diferentes. Lo bloqueaban a cada rato. Estaba entretenido. Decía que los comunistas no tenían que volver y que no quería ver una bandera roja. Era muy cómico, nos gustaba escucharlo”, comentó Riera.

Participando de movilizaciones anticuarentena en el Obelisco en pleno aislamiento, Spotorno llegó a aparecer en un programa de televisión y hasta demostró su enojo a las cámaras con el gesto utilizado por Jorge Lanata del “fuck you”.

Ángel Spotorno junto al diputado Cristian Ritondo.

Ángel habrá estado en al menos dos de las iniciativas de los “autoconvocados” de los grupos “Argentina no se rinde” y “La República nunca será roja”, las páginas de Facebook que administraba. Siempre se tomó colectivo para ir a las marchas y no evitaba el distanciamiento social recomendado. Corría el mes de junio.

“A la semana me llama y me dice: ‘Me la pesqué’”, recuerda su prima.

De acuerdo a la reconstrucción que pudo hacer la familia, el lunes 15 Ángel conversaba por chat con una compañera de partido hasta que, súbitamente, dejó de contestarle los mensajes. La última conexión quedó marcada a las 22.20. Por casualidad, la misma mujer le había solicitado hacía un tiempo a Ángel el número de sus hijas para tener su contacto ante cualquier eventualidad. Su correligionaria dio el aviso a la familia que algo estaba pasando. Pero la primera teoría fue que podría estar sin luz o con la batería agotada del celular.

Al día siguiente, Spotorno continuaba sin responder. Una de las hijas fue hasta el departamento y tocó el timbre. Nuevamente no hubo respuesta del otro lado del intercomunicador. Le tocó el timbre a otro vecino para que compruebe el domicilio de su padre. La puerta, cerrada desde adentro. Fue entonces cuando llamaron al 911 y con la asistencia policial lograron entrar. Allí estaba el padre: yacía sin vida sentado en uno de los sillones al frente del televisor.

En un principio se creyó que su fallecimiento se había producido por un infarto. Al ser una muerte dudosa y en plena cuarentena, el juzgado interviniente colocó una faja en la casa. El departamento requería ser desinfectado y había que resolver algunos temas prácticos. Los gatos de Spotorno, por ejemplo, seguían dentro del domicilio y requerían ser alimentados y recuperados. Cuando logró ingresar a la casa, su prima hermana pudo comprobar, al igual que las hijas, que Ángel había dejado un termómetro sobre una de las mesas. Marcaba 38 grados.

El certificado de defunción de la morge llegó el sábado 20. El escrito zanjó las dudas de lo que había ocurrido con Ángel en su departamento de Alberdi al 7000: “Neumopatía” y “Covid-19″.

Fuente
Infobae
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