Mauro Viale hubiera cumplido 78 años: la curiosa forma en que eligió el nombre que lo acompañó en su carrera

Aunque el nombre que aparecía en su documento era Mauricio Goldfarb, logró forjar su vasta y exitosa trayectoria en los medios de comunicación con un seudónimo artístico.

A 78 años de su nacimiento, te contamos la historia de la curiosa forma en la que Mauro Viale eligió el nombre que lo acompañó durante toda su carrera.

Mauro Viale nació en 1947, en el barrio porteño de La Paternal. Allí fue criado por su madre y su padre, que habían escapado de los nazis en Polonia y pudieron refugiarse en la Argentina. Luego de terminar el secundario, ingresó al Círculo de Periodistas Deportivos, donde se hizo amigo de Lázaro Jaime Zilberman, quien, con el tiempo, se volvió popular como Marcelo Araujo.

Juntos decidieron buscar trabajo. Así fue como un día de marzo de 1967 llegaron al estudio de Radio Rivadavia, que entonces reunía al 90 por ciento de la audiencia. Su intención era presenciar La Oral Deportiva y ver en persona a José María Muñoz, el emblemático relator de fútbol. Como los dejaron pasar al lugar, fueron durante ocho meses.

El 4 de noviembre de ese año, Racing disputaba la Copa Intercontinental ante Celtic en Uruguay. Mauricio y Lázaro escucharon que faltaba un movilero para cubrir los festejos de los hinchas de la Academia y se ofrecieron a uno de los productores.

Al día siguiente, Muñoz los encaró y les preguntó sus nombres. “Yo me llamo Mauro Viale. Y él, Marcelo Araujo”, contestó Mauricio. Entonces, Muñoz los incorporó al programa. Fue así que ambos comenzaron su trayectoria en los medios de comunicación con el apodo que los acompañó toda su vida.

Respecto de la elección de su nombre, varios afirman que sus amigos del Círculo de Periodistas Deportivos le decían Mauro, mientras que el apellido hace homenaje a “Luis Viale”, una calle del barrio de su infancia.

No obstante, al ser consultado sobre su seudónimo artístico, brindó una respuesta mucho más simplificada: “No tengo idea. No me pongo a pensar en eso. Fueron decisiones rápidas. Lo pensamos ahí, fue muy apurado. No tengo explicaciones filosóficas, ni teológicas, ni religiosas, ni ideológicas. Surgió. Salió ahí, qué sé yo”.

Marcelo Araujo, por su parte, le contó a Olé en 1999 que su decisión estuvo motivada por el intento de ocultar sus orígenes: “Hubo varios factores. Uno era que no me gustaba. El otro el antisemitismo. Mis viejos llegaron desde Polonia huyendo del Holocausto. Mi padre perdió a toda su familia y nunca lo pudo superar, a tal punto que jamás logró hablar del tema. Ese miedo y el antisemitismo que se vivía aquí me llevaron a cambiar el nombre”.

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