La dura editorial de Alejandro Fantino contra la causa por el festejo de Fabiola Yáñez en Olivos

El conductor de «Animales Sueltos» se despachó contra Alberto Fernández y su esposa por la propuesta económica para frenar la causa de la fiesta en plena cuarentena.

En el comienzo del programa del martes, Alejandro Fantino se tomó unos minutos para expresar su indignación.

“Cuando algo me llega, me puedo pelear con Tyson. Y hoy me llegó muy fuertemente la berretada de Alberto Fernández queriendo arreglar con un palo seis (1.600.000 pesos) la festichola de Olivos”, empezó diciendo el conductor frente a la cámara.

“No es que todos los días voy a tirar bombas para todos lados. Pero hoy me pasó. Soy muy respetuoso: trato de decir las cosas con un tono que no ofenda. Pero hoy me pasó y les voy a contar por qué me pasó. En el caso de los periodistas, está mal utilizar un micrófono para contar algo personal, pero a mí se me murió mi viejo y tengo las cenizas en una cajita de madera”, continuó emocionado.

Y, a continuación, explicó: “Se me murió en barrio Norte. Me avisaron a las dos de la mañana que mi viejo se murió en barrio Norte. ¿Cómo mi viejo se va a morir en barrio Norte si mi viejo nació en San Vicente, Santa Fe? Lo fue a buscar una ambulancia…”.

“Yo era trabajador esencial. Podría haber chapeado, podría haber salido y si la cana me paraba, podría haber inventado que estaba yendo a América. Pero no pude. No pude y no quise. Porque, ¿sabés qué? Te estaría cagando a vos que estás del otro lado siguiéndome todas las noches, que me habilitás tu confianza, que hace 27 años que me seguís. Entonces, como cualquier hijo de vecino, como tienen que ser las cosas, me la banqué. No lo despedí, no lo enterré, lo cremé. En algún momento arrojaré sus cenizas al río en Sauce Viejo, donde él tenía una casita…”.

Luego, Fantino continuó indignado: “Pero hoy vi el acto de cobardía que hizo Alberto Fernández. No hay nada más de cobarde que lo que él hizo. Por ahí, le duele que le diga cobarde. Pero yo siento que lo de hoy fue una enorme cobardía: es de cobarde arreglar esto con guita. En mi profesión me enseñaron que el afecto de la gente te lo ganás por gramos y lo perdés por kilos. Y este muchacho lo perdió por toneladas”.

“Cuando pidió disculpas (por la fiesta en Olivos durante la cuarentena), bueno, uno acepta las disculpas… Yo soy de aceptar las disculpas si me las pedís, sintiéndolas desde el corazón. Pero ahora, doblemente decepcionado, porque yo soy uno de los que perdió un familiar. Y si así no lo fuera, también estaría decepcionado”, arremetió Fantino.

“Se manda la cagada, pide disculpas y después arregla con un palo seiscientos esto. Yo no voy a hacer la cuenta de cuánto es por cabeza, si son doce pesos… Me importa tres huevos cuánto es por cabeza. Es el acto en sí. Es el acto pusilánime de arreglar esto con guita. Bancátela, papá. No vivimos en una monarquía donde el soberano determina quién vive y quién muere y tiene el cuerpo de los que viven ahí. No, viejo, es una sociedad democrática. Bancátela”, agregó el periodista visiblemente indignado.

“Metiste la pata, pediste disculpas, seguí adelante el proceso judicial, sentate en el banquillo, poné la caripela y que la justicia diga ‘Culpable, pinte dos meses cuatro paredes en un hogar de ancianos den La Paternal’. Perfecto, vas y pintás. O ‘Culpable, paguen 800.000 pesos. Listo, perfecto, vas y lo pagás”, cerró Fantino.

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